- Honestidad Brutal: 2007

¿Por qué no te callas? (Modérate, hermano)




Mentira verdadera "No me gustan las cámaras"

Es cierto que la conferencia de Chemo del Solar fue un homenaje a la distracción y a la inconsistencia. Es cierto que mientras una empresa de telefonía ya ordenó el retiro de paneles con el rostro de un embetunado ariete (por ir contra las normas de conducta), Chemo sigue pidiendo más pruebas (“¿qué necesitan, las sábanas mojadas del hotel?” El Veco dixit). Es cierto que molesta y que hasta indigna no ver una mano resuelta que golpee en voz alta en medio de tanto irrespeto.
Molesta, claro. Pero más indignante, más vergonzoso, es ver una conferencia de prensa donde el periodista sea el elemento que tengamos que censurar. Fastidia ver en la mesa a un Del Solar aún con dudas sobre la fiesta interminable que se armó en el hotel El Golf Los Incas. Es más incómodo aún, verlo al lado del más cuestionado de los dirigentes deportivos (Manuel Burga). Pero más triste es tener que estar del lado de ellos. Porque se admite la crítica, el análisis, la pregunta incómoda y la repregunta sangrante. Lo otro no.
En Honestidad Brutal admitimos la verdad ácida, la que duele, la que conmueve. Lo que cuestionamos es el uso de agravios, de arranques de indignación (porque las cámaras enfocan y “es lindo” ser famoso), y ese grito intolerante que siempre suena dictatorial.
El video que van a ver muestra una escena donde el malo no es el cantinflesco Chemo ni el inamovible Burga. El malo es el otro. El que pregunta, el que insulta.
Con Efraín Trelles, jefe de Deportes de RPP Noticias, compartimos la tacha a la gestión de Manuel Burga y resto de dirigentes de la FPF y la indignación por el escándalo de los jugadores en la concentración. Lo que no entendemos es si era necesaria su pose bravucona y su desfile de exabruptos. Causa vergüenza ajena porque uno también tiene que preguntar en conferencias y si el respeto no existe mañana en un auditorio la gente se agarrará a las patadas y a las mentadas de madre. Que se equivoquen los dirigentes, los técnicos, los jugadores. Los periodistas, o quienes tratan de ejercerlo, no. Veo el video y me molesto. Porque yo también entrevisto a personajes como Chemo y Burga (muchas veces intratables ambos) y no encuentro la razón para convertirme en un ser descontrolado a la hora de mostrar una discrepancia.
Hace tres años, el técnico brasileño Paulo Autuori le dijo a Efraín Trelles que siempre preguntaba estupideces. Recuerdo que hubo una defensa unánime en contra de ese agravio por parte de los colegas. Ahora la mesa giró. Y este señor de la radio ha pasado al otro bando. Miro el instante del intercambio verbal, escucho a Trelles y entiendo por qué tantas veces nos faltan el respeto en las calles a la hora de cubrir una noticia. Nos tiran la puerta en la cara porque nos culpan de carroñeros, de figurretis noticiosos y de seres oportunistas que fusilan por deporte. Nos culpan de ser como él.

Somos cómplices los dos (SODA y LIMA)



Sin mentiras verdaderas, esto fue demasiado real

Soda Stereo nos entregó (porque se entregaron totalmente) el mejor concierto que Lima ha visto en años (al menos en mis 27 años). Fue el concierto de nuestras vidas. De momento les adelanto los videos que grabé con mi celular. No son de gran calidad, pero desde ya tienen un valor especial. El valor de estar allí.

De música ligera
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La ciudad de la furia
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Fue (el espectáculo de las luces)
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Se acabó la novela



Mentira verdadera: "La comisión de justicia de la FPF ratificará el castigo"

Último minuto: La comisión mundialista Sudáfrica 2010 suspendió indefinidamente a los siguientes jugadores: Claudio Pizarro, Santiago Acasiete, Jefferson Farfán y Andrés Mendoza. Contra todo pronóstico se hizo justicia, las pruebas (videos) eran irreprochables.

Les alcanzo el informe oficial en primicia:

Comunicado de Prensa N° 124-JP-2007



Comportamiento de la selección nacional durante concentración en el Hotel Golf Los Incas



En relación al comportamiento de los integrantes de la selección nacional de fútbol durante su concentración en las instalaciones del Hotel El Golf Los Incas entre los días 15 y 20 de Noviembre pasado, la Comisión Sudáfrica 2010 cumple con poner en conocimiento de la prensa nacional y de la opinión pública en general lo siguiente:



1. Como consecuencia de las denuncias formuladas en el programa televisivo “El Francotirador” edición correspondiente al día 02 de Diciembre, en la que se involucra a integrantes de la Selección Nacional de Fútbol, la Comisión Sudáfrica 2010, en sesión realizada el día 02 de Diciembre acordó iniciar de inmediato las investigaciones correspondientes a fin de determinar la veracidad de los hechos y los responsables del comportamiento indebido del que daba cuenta el programa en referencia, acordó asimismo declararse en sesión permanente hasta el día 07 de Diciembre fecha en la que se estimaba estar en condiciones de establecer las conclusiones pertinentes.



2. Las informaciones por procesar para llegar a determinar los presuntos infractores, derivaba en gran parte de las que podrían obtenerse de parte de los trabajadores y funcionarios del Hotel El Golf Los Incas, en menor proporción de las noticias difundidas por los medios de comunicación, y en forma muy escasa de eventuales informantes.



3. El Hotel El Golf Los Incas nos ha proporcionado variada y valiosa información, aunque lamentablemente se ha negado a hacerlo oficialmente y por escrito. Asimismo nos han hecho conocer que disponen de información adicional que no nos han proporcionado. En ambos casos tanto para oficializar la que hemos recibido como para comunicarnos la que aún mantienen en su poder, manifiestan que requieren de la orden judicial correspondiente.



4. El análisis de la información disponible ha permitido determinar que existen indicaciones y dudas razonables respecto a la in conducta en diferentes niveles de gravedad y por lo tanto de responsabilidad y culpabilidad de los siguientes jugadores:



- Santiago Acasiete Ariadela

- Andrés Mendoza Acevedo

- Jefferson Farfán Guadalupe

- Claudio Pizarro Bossio



5. Aunque el tiempo y los medios disponibles han resultado escasos para determinar con absoluta precisión y en toda su extensión la identidad de los infractores así como la gravedad de sus faltas resulta obvio que la Comisión no puede abstenerse de pronunciarse sobre un tema de pública notoriedad y que aún, sin disponerse de pruebas de mayor contundencia permite deducir una actitud incorrecta de determinados miembros de la Selección Nacional.



6. Por otra parte el Estatuto de la Federación Peruana de Fútbol, organismo en el que desempeña sus funciones la Comisión, establece claramente que corresponde a la Comisión de Justicia de dicha Federación “juzgar en 1ra. y 2da. instancia las infracciones que comenta los deportistas seleccionados.......” norma que es de obligatorio cumplimiento por todos los organismos que integran el sistema futbolístico nacional, por lo que resulta evidente su necesaria e ineludible participación en el caso que motiva el presente Comunicado.



7. Teniendo en cuenta las consideraciones anotadas en los párrafos precedentes la Comisión Sudáfrica 2010 en sesión realizada el día de hoy acordó por unanimidad lo siguiente:



a. Suspender en forma indefinida la participación en la Selección Nacional a los jugadores: Santiago Acasiete Ariadela, Andrés Mendoza Acevedo, Jefferson Farfán Guadalupe y Claudio Pizarro Bossio; hasta que se pronuncie sobre el particular la Comisión de Justicia de la Federación Peruana de Fútbol.

b. Denunciar el caso ante la Comisión de Justicia de la FPF remitiéndosele todo lo actuado a efectos de que emita el fallo respectivo.

c. Continuar en búsqueda de las informaciones que puedan resultar necesarias para dilucidar la situación planteada, remitiendo las mismas al ser obtenidas, a la Comisión de Justicia de la FPF.

d. Solicitar a la FPF efectuar el procedimiento judicial respectivo para factibilizar la orden que exige el Hotel El Golf Los Incas para oficializar y completar las informaciones de que dispone.

e. Adoptar las medidas administrativas y técnicas que permitan evitar que en lo sucesivo se presenten en el seno de la selección nacional de fútbol casos similares, la Administración deberá dar cuenta de dichas medidas en próxima sesión.

f. Dar cuenta a la Federación Peruana de Fútbol del texto del presente Comunicado Oficial.



Invocamos a las autoridades, organismos del sistema futbolístico nacional, aficionados y público en general apoyarnos en el esfuerzo en que estamos empeñados para poder apartar de nuestra Selección Nacional a quienes que con su conducta la desprestigian y atentan contra el logro de sus nobles objetivos.

Quieren salvar a Claudio Pizarro (increíble)



Mentira verdadera: "Pizarro no está implicado en la juerga" (Juvenal Silva, dixit)

Ya están sentados los acusados. Pero a uno parece que lo salvarán a última y hora. Contra todo pronóstico. Santiago Acasiete y Andrés Mendoza mañana serán sancionados de por vida. No serán convocados más a una selección peruana. Mientras que Claudio Pizarro aún es un misterio. Parece que lo limpian debido a que el 'Bombardero del Chelsea' prestó dinero a la FPF para pagar los premios en la Copa América. Se habría salvado gracias a un tema monetario. Aunque todo es una información sin confirmar, pero está más allá de lo evidente.
El miércoles por la mañana, los miembros de la comisión mundialista Sudáfrica 2010 se reunieron para seguir revisando fotos, videos y otros indicios que probaron un penoso episodio: integrantes de la selección peruana de fútbol alquilaron cuartos en el Hotel El Golf Los Incas y dejó ingresar a amigos y mujeres para organizar una suerte de fiesta la noche del domingo 18 de noviembre, después que Perú empatara por 1-1 con Brasil.
Primero fue Lánder Alemán y después José Malqui, ambos miembros de la comisión mundialista, quienes confirmaron a la prensa este acto de indisciplina, que ya ingresó a las páginas más negras del fútbol peruano. Mañana, en conferencia de prensa que se realizará en la Videna de San Luis, estos directivos con Juvenal Silva a la cabeza entregarán un comunicado oficial en el cual detallarán los nombres de los indisciplinados, quienes serían excluidos para siempre de la selección peruana de fútbol.
¿Quiénes serían los implicados y qué sanciones se les aplicaría? Según una fuente cercana a la comisión mundialista, inicialmente serían tres los jugadores que recibirían un castigo ejemplar al ser comprobado su acto de indisciplina en la concentración peruana. Al comienzo los sospechosos comunes eran Claudio Pizarro, Santiago Acasiete y Andrés Mendoza.
"Hemos terminado la reunión y ahora sí podemos aseverar que ingresaron mujeres al hotel, que se hospedaron y que estuvieron con los jugadores de la selección peruana. Se han encontrado evidencias de que hubo botellas de cerveza en las habitaciones de los seleccionados", dijo Aleman al salir ayer de la Videna de San Luis.
"Dos de los seleccionados alquilaron cuartos en el piso 15 del hotel y llevaron mujeres y licor. Un tercero aparece en los videos hablando con dos mujeres en uno de los pasadizos del hotel, por eso también sería incriminado ", dijo la fuente y aseguró que la comisión evalúa la posibilidad de propalar los videos que sirvieron como pruebas para evitar algún problema con la Agremiación de Futbolistas, al ser difundido el castigo.

Cero seguridad
Anoche, después de una segunda reunión, Juvenal Silva, presidente de la comisión Sudáfrica 2010, reiteró que han reunido indicios de que hubo indisciplina en el plantel. No quiso dar nombres porque las investigaciones se cerrarán hoy y se espera, incluso, que otros jugadores (aparte de estos tres) sean también incluidos en la lista de sancionados.
"Cada uno tiene que hacer su autocrítica, sin duda sabemos que hay responsabilidades antes de un partido. Todo tiene su momento y siempre lo he dicho: 'en este nivel cada uno es responsable de sus actos'. Sentiría una enorme decepción si todo esto que se circula por los medios termina siendo verdad", dijo Solano a elcomercio.com.pe. Ñol, al acumular su segunda amarilla ante Brasil y quedar fuera del encuentro con Ecuador, salió de la concentración en El Golf Los Incas.
Para Lánder Aleman, Chemo del Solar no tendría responsabilidad en este hecho por encontrarse fuera de la concentración debido a que tenía que viajar al Cusco. Este penoso episodio terminará de esclarecerse mañana. Pero ya figura como el más escandaloso acto de indisciplina en el fútbol peruano de todos los tiempos.

Los videos de Jaime Bayly destapando este escándalo


Tremenda juerga



"Si se comprueba que hubo indisciplina, yo nos los convoco nunca más" (dixit Chemo del Solar, en Quito, antes del 5-1)

Cofirmado señores: cinco o seis jugadores de la selección peruana llevaron mujeres a los cuartos del hotel El Golf Los Inkas. Claudio Pizarro, Santiago Acasiete y Andrés Mendoza serían los principales implicados. Los otros tres serían Miguel Mostto, Paolo Guerrero y Jefferson Farfán Mañana la Comisión Sudáfrica 2010 mostrará las pruebas y anunciará las sanciones. Seguiremos informando.

Yo opino (La juerga en El Golf Los Inkas)



Mentira verdadera: "El caso Guerrero está cerrado"

Juvenal Silva, presidente de la Comisión Mundialista Sudáfrica 2010, dijo anoche que las investigaciones continuarán y que en cinco días tomarán una decisión final sobre la supuesta juerga de los jugadores en el Hotel Golf Los Inkas. En sus declaraciones llaman poderosamente la atención tres contradicciones.
Primero, Silva dice que solo investigarán lo que ocurrió dentro del hote la noche del domingo, que el caso Paolo Guerrero ya está cerrado. Jaime Bayly hizo dos denuncias ¿por qué solo lo escuchan en uno de los casos? Incluso, El Francotirador ha sumado al caso Guerrero un nuevo protagonista: Gianfranco Revelli, el amigo íntimo de Claudio Pizarro que es conocido como "Pizarrón" en la Videna.
Segundo, se informó que el encargado de la investigación es el Comandante Fernando Obregón, jefe de la seguridad de la selección. Si lo que se cuestiona aquí es un mal manejo de la seguridad, ¿Obregón no es juez y parte a la vez? ¿no sería él uno de los sancionados si se descubre que sí hubo juerga?
Y para cerrar esta lista, Juvenal Silva aseguró que pase lo que pase Chemo del Solar seguirá en la selección porque no es responsable del comportamiento de terceras personas. ¿No es parte de su responsabilidad como entrenador el velar por la disciplina de sus dirigidos? Que la investigación continúe, pero en la comisión tienen que ser consecuentes y reabrir el caso Guerrero. Y si se comprueba que hubo mujeres y alcohol en la concentración, Del Solar debería ser uno de los primeros en poner su cargo a disposición.

Sostiene Bayly (El caso Paolo Guerrero)


Mentira verdadera: "Ningún jugador salió de la concentración"

Sostiene Bayly que la noche del domingo 18, después del partido entre Perú y Brasil por las eliminatorias mundialistas para Sudáfrica 2010, los jugadores de la selección peruana organizaron una fiesta en el Hotel El Golf Los Inkas de Monterrico. Parece que Bayly, asiduo a los hoteles más exclusivos de Lima, quiso coincidir con el equipo y esa noche del domingo 18 llegó muy tarde tras la emisión de su programa televisivo El Francotirador. El clima en Lima se había encendido con un empate al mejor equipo del mundo, porque en el Perú sí se celebran los empates, Bombonera del 69 para empezar y los jugadores de la selección, pensaron que tenían derecho al desborde a pesar de que estaban a cuarenta y ocho horas de un viaje decisivo a Quito, ciudad a casi tres mil metros de altitud. Tenían que descansar, Bayly también. Y por eso regresó a su hotel. Por eso eran casi las dos de la mañana del lunes 20 y pudo ser testigo del ingreso de mujeres dispuestas a acompañar y tomarse unos tragos con los futbolistas. Bayly, que sabe mucho de fiestas, lo sostiene porque dice que estuvo hospedado allí. ¿Por qué recién lo denuncia? Eso es algo que Bayly no ha respondido. Sería porque, con la experiencia que tiene, quiso esperar que se dilate el caso un poco. Que peleen un poco más, Guerrero y la conductora de televisión Magaly Medina, Magaly Medina y el resto. Sería porque un tema cerrado se vuelve a abrir y eso da más ráting. Pero el hecho es que Bayly los vio, y vio algo más, sostiene.

Sostiene Bayly, también, que la madrugada del sábado 17, Paolo Guerrero se escapó de la concentración de la selección peruana cuando el permiso que Chemo del Solar había dado de cinco a ocho, ya había vencido. Parece que unos trabajadores u otros huéspedes del hotel, le han contado a Bayly que Guerrero salió acompañado de Gianfranco Revelli, mejor amigo de Claudio Pizarro, conocido como ‘Pizarrón’ por los kilos demás que tiene. Sostiene, además, que en esa salida de madrugada, a pocas horas del encuentro con Brasil, Guerrero, efectivamente, salió con su amiga Fiorella Chirichigno hacia el local de Fridays, en el Óvalo Gutiérrez de San Isidro. La hora de regreso, según Magaly Medina, fue las dos de la mañana. El hombre que tomó la foto, sostiene Bayly, fue Carlos Guerrero, quien no es primo de Paolo pero que es el mismo que desubicó totalmente a Gisela Valcárcel cuando esta iba a correr una maratón benéfica. Sostiene Bayly, que Chemo del Solar mintió más de una vez. Cuando dijo que no había dado permiso a nadie, que nadie había salido, que todo estaba bien. ¿Por qué mintieron tanto? Sería porque Chemo del Solar quiso evitar una evidencia para tachar su hasta ayer intachable capacidad para manejar los grupos. Sería porque desconvocando a Guerrero y a los muchachos de la juerga en el hotel el cisma interno en la selección sería inmanejable. Pero el hecho es de que hay un testigo y los testimonios son una prueba. Quizá, la que faltaba, sostiene Bayly.

Cortos 2



Mentira verdadera: "No me gustan las despedidas"

Muchas veces le habían dicho que su discurso viajaba en tiempo pasado pero ella persistía en dirigirse en reversa. Por eso decidió llamarlo antes de que tome el taxi hacia el aeropuerto.
"¿Me vas a traer muchos recuerdos de tu viaje?", le preguntó.
"No me gustan los recuerdos, prefiero los presentes", la salvó.


"Buena suerte y hasta luego" de Andrés Calamaro

Cortos


Mentira verdadera: "La intención es lo que cuenta"

Ella le preguntó si valía mandarle un mensaje de texto. Él le respondió que la ausencia nunca cuenta: es un cero que no suma pero que se multiplica.


"El espejismo de los sentenciados" de Daniel F

El fin de los medios




Mentira verdadera: "Nosotros siempre decimos la verdad"


No veo más televisión. Me he curado. En el cable solo me detengo en algunas series o buenas películas, pero sin exceso. Muy poco, casi nada. ¿Por qué mi alejamiento? Diría que por flojera y porque no me gustan las rutinas. Ver una serie te obliga también a seguirla, a estar pendiente, correr desde donde estés para ver las nuevas temporadas. Ya lo hice con Seinfeld, con Friends y con, por supuesto, The Wonder Years. No más.
Pero la razón principal de mi alejamiento es la señal abierta. Sin ideas, sin razones, sin innovación, miniseries oportunistas, travestis al mediodía, programas cómicos con escenografía de burdel y, sobre todo, programas periodísticos donde la investigación es un fruto prohibido. Pobre de ti si cuestionas, pobre de ti si sales de la agenda.
Ese es mi principal reproche, en los años noventa, cuando Montesinos y Fujimori ya tenían su lista de invitados aún existían periodistas que investigaban y sorprendían. Se ganaban el rating con puros hallazgos y cuestionamientos. Daba ganas de ser como ellos. Bruno de Olazábal, Rossana Cueva, Beto Ortiz, etc. Una buena generación que se dispersó el día que Nicolás Lúcar le vendió su alma al diablo.
Hoy, Bruno ya no está, Rossana está detrás de cámaras, y Beto se niega a volver a su mejor versión. Hoy Lúcar prefiere hacer reportajes a personas y cuando puede se pelea con Brad Pizza. Hoy, Cuarto Poder lo intenta pero el correcto Tola es estorbado por una inoportuna Sol Carreño, que aún me hace recordar a los años más negros del América TV de los Crousillat. Hoy, La Ventana Indiscreta cierra su cortina cuando Baruch les pide no investigar a Chicho Mohme. Hoy, Rosa María Palacios entrevista chévere pero no produce reportajes reveladores.
Hoy señores, somos testigos del más triste espectáculo de banalización informativa. Se llama Panorama, empieza a las ocho y termina a las diez de la noche. Todos los domingos. Lo conduce Jessica Tapia y lo dirige Álamo Pérez Luna, el mismo reportero que era monitoreado por Montesinos cuando entrevistaba a un terrorista arrepentido. El mismo que hoy exhibe sus cualidades como el más feroz especialista en distracción que pulula en los medios. Así es. Cuando muchos nos preguntamos, qué pasa con el gabinete con tantas interpelaciones, o si es verdad que Alan García tiene pactos con el fujimorismo. Cuando queremos descubrir algún vladivideo del aprismo, allí aparece Alamo, con su entonación a lo Lúcar (no se lo pierda), con la seguridad de ser el buen reportero que nunca fue y con sus treinta de minutos de pseudorreportajes hechos gracias a la tecnología de Google y You Tube.
¿Qué fue de la vida de los Menudo? ¿Qué canciones pasaban en los sesenta, setenta u ochenta? ¿Qué dibujo animado veías en tu niñez? ¿Le interesa? Pues vea el bodrio de Panamericana TV. Y digo bodrio, porque nada me parece más impresentable que desinformar a un país donde el conocimiento aún es un bien esquivo.
¿Quién tiene la culpa? Genaro Delgado, la Tapia, Álamo, sus reporteros que, por sus voces en off, revelan que jalaron el curso de redacción periodística, y claro, sus televidentes. Me reprocha mi amigo Fernando, “si existe Álamo, es porque hay gente que lo ve”. Es cierto, pero tampoco es justo. ¿Qué debemos hacer con el drogadicto? ¿Seguirlo drogando acaso? No pues, hay que curar. Y mi pequeña dosis para los que están enfermos y prenden canal 5 en sus noches dominicales, es decirles que esos informes de Google y You Tube son intencionales. Que quieren distraernos, que hay intereses políticos y financieros para que usted y yo estemos desinformados.
Que cuando Álamo Pérez Luna, Jessica Tapia y Genaro se reúnen para ver el ráting, se ríen de usted. Porque los vio, porque prendió el televisor. Porque hay millones de peruanos que aún no se dan cuenta.

Un pseudorreportaje de Álamo Pérez Luna en Panorama, un estandarte del “neollevafacilismo” en la TV peruana

Me das vergüenza




(Como algunos de ustedes deben saber, estuve la semana pasada por Quito, viviendo el humillante 5-1 de Ecuador a Perú. Sobre mi estadía en la mitad del mundo alisto más de un post. De momento, y a pedido de unos amigos, reproduzco mi comentario del partido publicado en Deporte Total de El Comercio)

Perú perdió por 5-1 con Ecuador, que hace ocho partidos no podía ganar un encuentro oficial. Hace treinta años no podemos superar a la selección ecuatoriana en eliminatorias mundialistas

Me ruborizo al solo imaginarme esa concentración peruana una hora antes de partir a Quito. Quiero recrear esa escena, mirar a los jugadores exigiendo ocho mil dólares, cada uno, por empatarle a Brasil en Lima. Los premios para ellos eran lo primero, eran lo urgente. En la capital ecuatoriana los esperaban para las nueve de la noche y llegaron a las diez y veinte. Demoraron porque no se ponían de acuerdo, porque unos cuantos miles dólares desestabilizaron por completo a un equipo que nunca salió a la cancha del estadio Olímpico Atahualpa de Quito.
Cinco goles nunca serán una coincidencia, tienen una explicación. Al margen de que Chemo del Solar diga que no entiende por qué sus muchachos nunca se conectaron con el partido. Hay razones. Un plantel desconcentrado por pelear por sus cuentas de ahorros antes de comprometerse con un proceso y la confirmación de que el Perú solo tiene cinco o seis jugadores con nivel para jugar una eliminatoria. De esos, ayer no jugaron cuatro (Solano, Vargas, Guerrero y Rodríguez).
El resto solo son jugadores de nivel modesto que convirtieron a Walter Ayoví en Kaká y a Edison Méndez en Ronaldinho. Nunca los pararon, por izquierda Gómez y Solís abrieron las puertas y se mostraron más nerviosos que un postulante en examen admisión de la UNI. En su sector nadie quiso cobrar peaje. Gratis y con la garantía de llegar rápido a la meta.
En la mitad del mundo, el estadio no se llenó porque once goles en contra en solo tres partidos y ocho partidos oficiales consecutivos con derrota aniquilaron la fe de un país que ayer fue bendecido con la llegada de un equipo que, da la impresión, de no quererse.

MERECEN UN QUINTO

El primer gol, ese tiro libre atinado de Walter Ayoví, podría ser interpretado como un arranque de talento, como un hecho fortuito. Que la selección peruana se pudo acomodar después de eso. No, era imposible. Walter Vílchez había salido a los diez minutos por una lesión en el tobillo y fue reemplazado por un Carlos Solís que no tiene la culpa de haber sido convocado. Increíble que haya sido tomado en cuenta cuando quedó claro que más zaguero que él era un poste de alumbrado o un inofensivo porfiado.
Después se consumó el desorden y la improvisación, Perú por ratos formaba una línea evidente aprovechada en el gol de Kaviedes. A diferencia del encuentro con Brasil, esta vez los laterales no cubrieron ni se acercaron en velocidad a sus rivales. Sobre todo Gómez, que en el tercero (Méndez) y cuarto de los norteños (otra vez un imparable Ayoví) fue junto a Solís mucho más que un simple presunto implicado.
El quinto solo sirvió para abrir la herida y comience la hemorragia interna. Penny, golpeado en el orgullo, dejó que un tiro-centro de Méndez ingrese pidiendo permiso. Eso era todo, solo faltaba Andrés Mendoza para anotar el gol que hace tres años no pudo hacer.

NO LLORES, CHORRI
Roberto Palacios, el buen 'Chorri", conmovió con su berrinche de niño rebelde. Saltaba, agitaba las manos, quería despertar a los mismos que esperaban ocho mil dólares por empatar en Quito y que ayer entraron al campo goleados, dispuestos a recibir los cinco goles y cumplir lo que estaba escrito. Eran las cinco y media de la tarde, y se encendieron las torres de luz del Olímpico Atahualpa. Aquella fue la mejor señal de que se venía la noche para Perú.
Chemo por minutos se quedaba mudo, estremecido por la displicencia y la falta de técnica de los que jugaron ayer. Era demasiada indignación, y algunos intercambiaron camisetas (Mendoza, Farfán, Mostto y algunos más). Fue tan pobre lo ofrecido que ahora solo nos queda agradecer que exista Bolivia. Duele decirlo, pero como se sintió en las tribunas del estadio quiteño, somos el equipo contra el cual todos quieren jugar.
En el sector de prensa del estadio Atahualpa, con los asientos mojados por una garúa a minutos del encuentro, con los periodistas ecuatorianos que pasaron de escépticos a emocionados en exceso. Con siete mil kilómetros de distancia, dos horas de vuelo, y dos días en la capital ecuatoriana solo puedo añadir que siento vergüenza. Me da vergüenza porque Ecuador estaba desahuciado, porque sus periodistas les pegaron en todos los previos.
Me da vergüenza porque cuando bajé del avión los colegas me preguntaron si Perú con sus "europeos" venía a matar a su equipo. Debí responderles que se queden tranquilos, que contra Perú, como lo hizo Colombia en el 2004, los que están muertos vuelven a vivir. Debí decirles que a los seleccionados de mi país les importa más pelear por los miles de dólares de un premio antes que defender la camiseta. Al final del partido me encontré a los mismos colegas en la salida del estadio. Volvieron a preguntarme. "Me da vergüenza", respondí.

Noxis



Mentira verdadera: "Nos vemos en el lugar de siempre"

Soy el verso olvidado por tantas repeticiones,
la última oportunidad del desencuentro.
Las horas vacías que prefieren callarse,
las guerras que perdiste por walk over.
Soy el que escondió el aviso de “no tocar”,
el bolero que no quisiste bailar conmigo.
Los rincones inundados por lluvias propicias,
el tropezón tan oportuno, tan perfecto.
Soy la palabra después de la coma, sin punto final,
la obstinación inundada en brindis impronunciables.
Soy el 99465274 que no esperaste y que esperabas tanto,
el argumento reencarnado en súplicas perplejas.
Los lentes equivocados de medida desmedida,
Soy la moneda sin cara ni sello,
la misma moneda que cae dos veces.
Soy la duda.

(Noviembre del 2005)

Canciones que caminan por la calle melancolía

The Blower's Daughter de Damien Rice (ya hablé de ella en otro post)


Qué nos va a pasar de La Buena Vida (se agradece por el hallazgo, Alicia Bisso)


Canción para mañana de Los Bunkers (gracias Nogi)

Avisos parroquiales


Mentira verdadera: “Este blog es personal”

Conversando con un amigo y colega blogger, lo llamaremos F, entendí que Honestidad Brutal estaba comenzando a convertirse en Honestidad Formal. Es decir, demasiado “buena” para ser verdad. Las cosas como son, me estaba cuidando mucho antes de postear para culminar artículos correctos y algo largos, que podían ser de interés pero que postergaban a esos impulsos textuales que desde hoy también tendrán lugar en este sitio. Han pasado cerca de tres meses y cinco mil lectores desde que nació Honestidad y creo que el blog debe renacer hasta hacerse a imagen y semejanza de su nombre.
A los que acompañaron y siguen hasta hoy: gracias totales. A los que estuvieron de paso y esperaron más, algo nuevo tendrán. A los que esperan honestidad brutal les digo que cada quince días tendrán mi lista de definiciones sobre este tema y que, en aras de la espontaneidad también brutal, habrá menos elaboración y más producción. Estarán los textos largos que han dominado el blog las últimas semanas, pero también estarán esas frases felices que a veces lees, que a veces sueñas y que en otras tantas se aparecen en tu libreta de apuntes. Habrán canciones, videos, trailers, más crítica de cine, menos teoría y más práctica.
Comencemos diciendo que Honestidad Brutal es confesar que esta noche quise recordar y encontré algunos textos que, por supuesto, me darán el permiso de publicar. Tristes, inoportunos, pero que siguen vigentes a pesar de las ausencias.
Si no están de acuerdo con el cambio me avisan eh.

Nota desde la redacción:
La próxima semana quiero celebrar con ustedes la salida de La lengua popular, nuevo y genial disco de Andrés Calamaro, el hacedor, más honesto e insano que nunca, pero incorregible como antes. ¿La mejor canción del disco? Para mí es esta, se llama Soy tuyo. Véanla, escúchenla, dedíquenla pero nunca la regalen.

Por W.O. en el cine



(EL FÚTBOL AUSENTE, SIN PROYECCIÓN ALGUNA)

Mentira verdadera: "Esa película fue un golazo"

La tarde del 9 de julio del 2006, cuando acabó el Mundial de Alemania después del penal del italiano Fabio Grosso, supe que sin fútbol sólo me quedan las películas. Con Fox Sports y ESPN sin buena programación, prefiero buscar esos estrenos que se agradecen y que, por suerte, no se hacen esperar cuatro años. Soy un fanático de estadio y siento lo mismo en una sala de proyección. Mis aficiones encontradas. ¿Complementos? No lo sé, pero en estos mundos paralelos de gambetas y encuadres noto una tremenda injusticia. Un desbalance creativo. El fútbol no es al cine ni viceversa. Casi todos los directores que buscaron hacer buenos planos de esta pasión se quedaron con el balón detenido en el mediocampo. Nadie los recuerda porque jugaron al pelotazo.
Los intentos por representar al fútbol en el cine son fallidos, en el mejor de los casos han sido solo un tiro al palo. Esta carencia de material en la ficción sólo puede terminar con una avalancha de colecciones (en DVD, y en supermercados) para ver las mejores jugadas de todos los tiempos. Es lo único bueno para proyectar. ¿Cómo es posible que todo ese desborde popular provocado por el balompié no haya sido aún bien enfocado? El fútbol pertenece a un furor de la realidad y sólo de ella. Buscar un delirio colectivo filmando jugadas épicas como lo hizo Danny Cannon en Goal (Inglaterra 2006) es tratar de excitar con lo previsible.
Si a esa realidad tan desatada en un estadio le sumas una dosis de ficción tonta como en Escape a la Victoria, donde Pelé libera a los presos con un gol de chalaca, será imposible ganar y llevarte los tres puntos. ¿Es posible gritar un gol así? Desatinos como estos seguirán naciendo y siempre habrán megaestrellas como Edson Arantes do Nascimento que estén prestas para sumar dólares sin saber nada de buen cine.

PLAY DE HORROR

Fernando Vivas escribió el año pasado en El Comercio que el fútbol pierde ante el boxeo en el cine. Y por goleada. Digamos un 6-0 tipo Argentina-Perú, sin Videla, sin Morales Bermúdez. Mientras le daba vueltas a esa idea no sólo recordaba el autocastigo fascinante de Jake La Motta en Toro Salvaje o al más sombrío Clint Eastwood en Million Dollar Baby. También pensé en el niño que fui y que se intimidaba con ver el rostro magullado, cayéndose a pedazos de Silvester Stallone en Rocky I. Sólo comparable al Hombre Elefante. Eso era. He allí la toma que falta. Una imagen, o una serie de momentos que retornan al encenderse las luces de ese ring filmado. El fútbol pierde aquí por Walk Over. Nunca se presentó.
Si me preguntan de una escena futbolera que llevaré a la tumba siempre responderé que guardo el inicio de Bolivia (Argentina 2001) de Adrián Caetano. Qué curioso, pero la secuencia de marras sólo fue la reproducción de un partido real. Bolivia era la historia de un inmigrante que la pasaba mal en tierras gauchas. Caetano quería jugar con la metáfora de que todo boliviano en Argentina “pierde por goleada desde el arranque del partido”. Y su inmejorable idea fue comenzar la cinta con imágenes de un partido entre albicelestes y altiplánicos en el Monumental de River Plate, con el fondo musical de los Kjarkas y con tres goles del equipo local para que la idea quede clara. Vuelvo y repito, el fútbol es real y sólo eso. Lo que queda de él es lo no registrado aún. Lo que quizá funcione.
¿Queda algo? Sí, pero no está en las canchas, jugador. Pienso que más posibilidad de éxito tiene una escena con fútbol que una película sobre fútbol. Nunca fallan. Como esos perros amigables que dosifican las cargas dramáticas de innumerables filmes. En la primera historia de The Acid House, un condenado a la banca de suplentes se convierte en mosca para vengarse de los otros. El año pasado, dos películas (Mi mejor enemigo y Buenos Aires 100 Km.) aciertan al hacer del balompié esa posibilidad de unir grupos, de crear causa común.
El marginado fuera del campo y los equipos improvisados son parte de ese fútbol que sólo es explorado por esos audaces que también saben ver lo pintoresco en el hinchaje de un club de segunda división. En Chicha tu madre, los giros narrativos funcionan casi redondos en medio de un estadio vetusto que los limeños llamamos “La Cancha de los Muertos”, igual en Whisky (Uruguay 2004) donde al desapasionado protagonista le quedan pocas cosas para querer seguir con vida. Una de ellas es su fervor por El Tanque, equipo que nunca subirá a Primera.
Alguien podría decir que hay mucha obra por hacer y también descubrir. ¿Ya habrá películas sobre fútbol en el cine africano? El escritor mexicano Juan Villoro también coincide en hablar de esta carencia mutua entre fútbol y cine, aunque hace referencia a dos películas. La argentina Pelota de Trapo y esa exploración “de alta temperatura intelectual”, según Villoro que es El miedo del portero ante el penalty, de Wim Wenders, basada en la novela de Peter Handke.
Hace un año seguía dándole vueltas al tema de "por qué box sí y fútbol no" y pude conversar con el cronista argentino Martín Caparrós quien coincide con algunas conclusiones de Fernando Vivas: el box gana porque la épica se prefiere de uno, es más fácil de seguirlo, de identificarse. Difícil sentir once veces en paralelo. Aunque se dice que en el fútbol el equipo es uno solo, pero el cine sigue sin saberlo. Además está la oscuridad, el peligro, y esa presentación de los boxeadores como personajes que arrastran fantasmas dispersados en cada gancho y jab, en cada bailoteada y mirada fija para pegar. Y pegar.



¿FICCIÓN Y FÚTBOL?
En la mencionada Goal hay una historia personal pero la magnificencia de sus jugadas y la excesiva carga emocional del guión –sólo para recordarnos que ese futbolista tenía que terminar como héroe– hacen que todo caiga y que el disparo salga desviado. Si el fanático del fútbol quiere ficción exagerada preferirá mil veces jugarse una partida de Play Station 2. Mucho mejor el Winning Eleven 10, versión Ronaldinho, que esta ansiedad cinematográfica de hacer más grande lo imposible de agrandar.
Antes de despedirme del paralelo box-cine, antes de despedirme de Toro Salvaje, digo ¿acaso no hay cientos de Jake La Motta en el fútbol? Claro que los hay, incluso algunos se están dedicando a la actuación como el francés Eric Cantona, quien no terminó en desgracia pero es el perfil perfecto del futbolista “malo de la película”. No tengo claro, si a algún cortometrajista inglés se la ha ocurrido hacer algo con ese tacle monumental de Cantona a un hincha en pleno partido de su equipo, el Manchester United. ¿Sería muy ambicioso filmar unos sesenta minutos con lo que “dicen que le dijo” Materazzi a Zidane? No son las jugadas las que hacen falta en el cine, son las historias mínimas con balón al aire las que pueden clasificar a la gran final.
¿El “Cholo” Sotil y Garrincha no son los Jake La Motta del fútbol sudamericano? En ambos casos, la idea fue acertada. Lo que falló fue la realización. No he visto Garrincha, pero una amiga chilena me dice que en el país del Sur sólo fueron unos cuantos al estreno y nadie más. La crítica la demolió y las jugadas de Mané en Chile 62, su cojera imposible, su beber y beber son parte de una desafortunada producción que no está al nivel de campeonatos internacionales. Por eso nunca la veremos aquí.
Cholo de Bernardo Batiesvsky (Perú 1972) es el mejor ejemplo de cómo la presencia del fútbol en el cine es casi fantasmal. Hace dos años estaba tras la sombra del también fantasmal Hugo “Cholo” Sotil. Tenía que saber todo de él para escribir una crónica. Y saber todo era ver “Cholo”. Esta película por mucho tiempo fue inalcanzable. Ni siquiera el más conocido crítico la tenía en su rebuscado archivo. Aunque él me ayudó con el teléfono de la esposa del ya fallecido Batiesvsky. Era la única manera, llamar a la esposa, buscarla, presentarse, saludar al “amo de llaves” e ir junto a él a una casa de las afueras de Lima para ver esta película, que según entendí, sólo existe en formato VHS.
Así de olvidado, así de imposible. Después comprendí todo. Cholo no es siquiera una película regular. Batiesvsky cometió el peor error para filmar una película sobre un futbolista: hacer que éste mismo sea el protagonista. Y era casi cómico ver como al buen Sotil lo llevaban de una escena a otra, como si estuviera amarrado, como una marioneta peinada con gel Glostora. Batiesvsky llevó al ex jugador por los mejores lugares de Europa. Peor aún. Más deshallado el personaje, como esos errores de cineastas que son tan inverosímiles hasta dar la impresión de ser intencionados.
Otra razón por la cual el cine no sabe jugar en pared, es la negación de la expresión artística al fútbol. Si bien ya tenemos a un Eduardo Galeano y a un Juan Villoro, son muchos más los escritores, capitaneados por Jorge Luis Borges, que no soportan siquiera los disparos al ángulo desde cuarenta metros. Pero nadie se resigna. Y todos quieren ver lluvia de papel picado en algún estreno próximo. ¿Por qué insistir? Puede ser porque según Malraux estamos en el “extraño siglo de los deportes” o como dice Johan Huizinga, estamos en la etapa del homo ludens. Todos queremos seguir jugando.
Es muy simplista el querer representar un fenómeno social, a casi un segmento histórico de la vida humana, sin una visión antropológica. No le caería mal a un ambicioso director leer el libro Deporte Rey de Desmond Morris para conocer ese rol casi tribal que cumple la pasión futbolística en la vida actual. Si sólo fuese un balón, un centro, un gran salto, cabezazo y gol. Si sólo fuera eso, algo tan simple como eso, no habría millones despiertos de madrugada viendo a su equipo jugarse todo. No sería épico y glorioso, como cuando el paraguayo José Luis Chilavert protagonizó la mejor escena de “caídos de guerra” al levantar uno por uno a sus compañeros tras ser eliminados con un gol de oro del francés Blanc, en 1998.
Peloteros de Coco Castillo es otro ejemplo de lo que no se debe hacer en un entorno futbolero: marcar los estereotipos de manera tan forzada hasta llamar Vargasllosita al más mongo, al más negado para moverla en el área. Eso tampoco. La intención de unir a sus adolescentes tocando la pelotita vale. El cotejo se complica para Castillo cuando sus jóvenes promesas se muestran demasiado tiernos para encuentros importantes. Los Mundiales los ganan los más viejos. Y en el cine también.
¿Y entonces? El encuentro sigue cero a cero. Aquí no pasó nada. El fútbol en el cine sólo se resume en breves escenas, la mayoría sin relevancia. Si quieres llenar estadios puede funcionar reunir a los galácticos del Real Madrid y filmarlos (como ya se hizo) o usar a Beckham o pedirle a Maradona que diga algo. Pero lo que el verdadero hincha pide en la tribuna es una producción que traduzca en imágenes el sentimiento popular. Un filme que termine con los botines rotos de tanto buscar la genialidad sobre el campo y que dure los noventa minutos de un partido de fútbol completo. Los noventa minutos que duran la mayoría de largometrajes. Hasta en eso, tal para cual. A pesar de seguirse extrañando mutuamente.

King África



A pesar de que la mejor ubicación en un Mundial para las selecciones africanas fue un lugar entre los ocho mejores, es muy difícil que sus futbolistas aparezcan sentados en la cancha llorando una eliminación. Ellos jamás se sentirán derrotados porque en ese continente el verdadero reinado en el fútbol no necesita de una vuelta olímpica o de una clasificación a semifinales en un Mundial. Para ellos quien campeona en el balompié no es el que levanta la copa sino el que salva su vida

En las calles de Abidjan, la capital económica de Costa de Marfil, la gente ha creado una danza en la que los hombres y mujeres se driblean con balones imaginarios. Se llama “Didier Drogba” y su ritmo se hizo popular cuando la selección de este país
clasificó a la Copa Mundial Alemania 2006. El nombre del baile es el homenaje espontáneo a un delantero que hoy debería ser candidato al Premio Nobel de la Paz. Drogba, jugador del multimillonario Chelsea, es el capitán y goleador de un once que es casi una sucursal de la ONU. Los marfileños se reconciliaron entre ellos festejando con un balón. Locos por el fútbol acabaron con su guerra civil.
El equipo de Costa de Marfil que llegó a Alemania incluye a jugadores nacidos en las dos regiones de la nación que son vigiladas por las Naciones Unidas. Los goles de la paz los unificó tras una división de tres años. Los rebeldes en el norte y las tropas
gubernamentales en el sur. En ciudades como Guiglo y Douékoué, miles de marfileños han visto por primera vez en su vida una pantalla gigante. Su selección ya está eliminada pero ellos siguen bailando el “Didier Drogba”. Comienzan haciendo amagues con el viento y festejan goles simulados porque el fútbol les dio la tregua que tanto
necesitaban. Como diría Angel Cappa, el Mundial fue su mejor excusa para ser felices.
En África el fútbol no es un deporte que te lleva a la gloria con un campeonato. Para ellos, la habilidad al dominar el balón es un pasaporte para viajar a mejor vida. Les eleva el estatus, les regala paz ¿Recuerdas a un futbolista africano llorar por ser eliminado en un Mundial? En Francia 98 hubo dos postales del dolor irremediable en un campo de juego. Los paraguayos uno a uno que fueron levantados por José Luis Chilavert y los españoles que no aceptaban irse en primera ronda.
Los equipos del continente negro no hacen de sus derrotas mundialistas una lágrima fotografiada para la posteridad. Jamás. Quieren ganar, quieren dar vueltas olímpicas. Pero su reinado en el balompié pasa por una millonaria cuenta corriente que pueda regresarlos a sus tierras como dioses y benefactores. Juegan para comer, para estar vestidos. “Trabajo como negro para vivir como blanco”, dijo Samuel Eto’o, ese camerunés que sin estar en Alemania 2006 sigue siendo un delantero top que cuando puede retorna a su país para ayudar a los que son como él fue.

OCTAVO PASAJERO
En México 86, Marruecos fue el primer equipo africano que clasificó a los octavos de final de una Copa del Mundo. Desde aquella vez, África siempre ha tenido a
un representante en la segunda fase mundialista. Camerún en 1990, Nigeria 1994 y 1998, y Senegal en el 2002. Si Ghana no superaba a la República Checa se habría despedido antes de tiempo, como Togo y Costa de Marfil. Los ghaneses con un triunfo ante Estados Unidos podrían quedar primeros en su grupo y, así, mantener la tradición africana de no morir totalmente en la ronda inicial. Pero si eso no ocurre, tampoco
sería un drama. La mayoría de sus jugadores con contratos millonarios en los mejores clubes del mundo siente que ya ganó.
Los cuatro representantes de África negra en Alemania 2006 tienen la renta per cápita más baja de los treinta y dos participantes. En Angola tienes que sobrevivir con 800 euros al año, en Costa de Marfil con 600. En Ghana y Togo con 295. Una cifra que conmueve si en países como España la renta no baja de los quince mil euros. Menos mal que el Banco Mundial no regala los campeonatos, porque en el podio estarían Suiza (37.357 euros), Estados Unidos (31.787) y Japón (27.798).
Hasta 1958, África no tenía plaza fija en el Mundial. En España 82 subió a dos, tres en Estados Unidos 94, cuatro en Francia 98 y cinco en el 2002. Los primeros fueron los países del Magreb, esa amplia región del norte africano que es la parte más occidental del mundo árabe. Egipto estuvo en el Mundial de 1934 y Marruecos en 1970. Túnez logró la primera victoria para este continente en 1978 ante México (3-1) y
Argelia superó a Alemania en 1982 (2-1).
Zaire, con catorce goles en contra y ninguno a favor en tres partidos, es el primer país de África negra que llegó a una Copa del Mundo en 1974. Para ese tiempo ya los jóvenes africanos hicieron del fútbol una parte festiva de sus vidas hasta asimilarlo como pasatiempo convertido en esperanza. Tanta es la influencia del balompié en estos pueblos que sus lenguas han aceptado nuevos vocablos nacidos pateando un balón. Como en Gambia, donde nawetame quiere decir en la lengua wolof “realizar una actividad en época de lluvias”. Desde hace unos años nawetame significa también “jugar fútbol en época de lluvias”.
El fútbol en el África es un Dios salvador en forma de pelota. Gracia divina es que un niño de Ruanda o Burkina Faso nazca con el talento hasta conquistar Europa y llenar las arcas de su familia. Un campeonato Mundial es un valor adicional, no es una situación de urgencia si ya te hicieron el contrato o si simplemente ya te vieron. Apenas se descubre un futbolista en potencia llueven las cotizaciones y las
ofertas que, a veces, bordean con la estafa. En Francia algunos agentes cobran cantidades exageradas a familias africanas para inscribir a sus hijos en academias de fútbol en París, con un supuesto contrato bajo el brazo. Ya en Europa no hay ni academia, ni club, ni papeles de inmigración y sólo queda un adolescente abandonado en medio de las calles parisinas.



ORO NEGRO
¿Cuándo habrá un campeón mundial africano? Por contextura y velocidad se dice que el fútbol de este continente es el futuro. Que su propuesta terminará por imponerse. Según los cálculos de aquellos profetas ya deberíamos tener a un africano en semifinales mundialistas. Eso está lejos de ser una verdad. Los nigerianos y camerunenses, por citar ejemplos, son más jugadores de club. En la selección “hacen lo que pueden”. No les pidan más.
Aún parece estar lejos un éxito mayor de África en un Mundial porque su fútbol es vertiginoso cuando lo que más destaca en Alemania 2006 es la capacidad para hacer la pausa. El argentino Juan Román Riquelme es el perfil del jugador que les falta. Cuando todos corren con un guión establecido, él se detiene para pensar diferente. De eso carece el continente negro. Está lejos un campeonato, también, porque los árbitros ayudan a los de más poder. Como el paraguayo Carlos Amarilla que eliminó a Togo al no cobrarles el penal más evidente que haya sido ignorado en la historia de
los Mundiales. El beneficiado: Suiza, país de origen del presidente de la FIFA, Joseph Blatter.
¿Sin ganas de ganar? El problema de los equipos africanos también camina al lado de la indisciplina y la mentalidad. Ya siendo estrellas de equipos como el Barcelona o el Milan, les cuesta asimilar una concentración o un entrenamiento riguroso sin pagos
exorbitantes. Así lo identificó el serbio Ratomir Dujkovic, técnico de Ghana, quien en voz alta identificó la poca entrega al trabajo de sus dirigidos. Los invitó al esfuerzo para estar en su primera Copa del Mundo, el año pasado en Alemania. Le hicieron caso y ahora son la mejor propuesta de esta región que juega, antes que
cualquier cosa, por la necesidad de subsistir.
Es un inconveniente de actitud porque sí tienen capacidad para seguir en ascenso sin pensar en los millones que pueden ganar. Hubo un Camerún que se fue invicto en España 82 y que llegó hasta cuartos de final en 1990 cuando fue eliminado por Inglaterra en
uno de los cinco mejores partidos de la historia de los mundiales. O una Nigeria que goleó en 1994 a Bulgaria, equipo que fue cuarto en ese Mundial con Hristo Stoichkov, y que eliminó a España de Francia 1998. En el 2002, Senegal también regresó al campeón mundial Francia, quedaron entre los ocho mejores sólo fueron superados con un gol de oro de Turquía.
África sabe campeonar. Camerún lo hizo en los Juegos Olímpicos del 2000, Nigeria también se llevó la medalla de oro en 1996. Pero si Samuel Eto’o puede valer más de cincuenta millones de dólares y Didier Drogba cuarenta, si han campeonado en las mejores ligas del mundo, si han ganado la Champions, el Mundial sólo es uno más de sus apetitos. Y para citar a los equipos que están Alemania 2006, Michael Essien
de Ghana le costó al Chelsea 48 millones de dólares y Emmanuel Adebayor, de Togo, fue comprado por el Arsenal por doce millones de dólares. Todos ellos dieron la vuelta olímpica festejando su salida de la pobreza. Esto podría cambiar si algún día un buen
orador se llega a infiltrar a una charla técnica para decirles a los futbolistas africanos que los campeones mundiales a veces pueden tener sueldos de por vida.
Como Pelé, Maradona y Beckenbauer: millonarios para siempre.

Queríamos tanto a Meche (y a las demás también)



Que levante la mano quién no ha tenido alguna vez un complejo de geriatra. Que se manifieste en la sala aquel que no ha perdido en el recuento de los años. Ella era mayor y tú solo un joven: inútil, pequeño, sin certezas, agobiado, voluble. Inconsistente. Ella con seguro de vida y tú un marinero atormentado sin timón. Ahogado en la orilla de las posibilidades.
Acabo de escribirle un comentario a Renato Cisneros; amigo, colega, ex compañero en Deporte Total, “hermano mayor” y blogger de Busco Novia; quien esta semana nos retorna a lo que para mí es un aleccionador desvarío platónico: el afiebrado cariño a una mujer mayor.
Y a manera de retratar ese extraño objeto de deseo, ‘Rena’ cita su encuentro con la nunca tan bien querida Mercedes Aráoz, “nuestra” ministra de Comercio Exterior y Turismo, la más aceptada, por mí y por usted. La misma lideresa que hace unos meses despertó la mejor inspiración de Luis Iparraguirre, inefable blogger de Crónicas de Pollada, en una carta muy bien escrita que no dejo de recomendar.
Esa funcionaria que al unir clase, intelecto y sensualidad, con esa voz ronca a lo Olga Zumarán (también mayor, también en su lugar), nos hace olvidar del APEC, TLC o si el Pisco es peruano o si Macchu Picchu es real maravilloso. Nada. El único tratado de libre comercio, con un pisquito sour de por medio, la única maravilla real es ese encuentro virtual que toda la blogósfera quiere tener con la señora Mercedes, con la ministra de la gente, aquella que sonríe coquetísima al ver crecer esa cofradía fulgurosa que sigue latente en la blogósfera.
¿Es válido aislarse de lo establecido y decirle a alguien que te lleva cinco años o más que quieres salir con ella? Puede ser. Para un joven entre 17 y 22 ir al cine con una chica de 25 o 30 es como un triunfo de Perú contra Brasil en eliminatorias. Un hecho aislado, pero celebradísimo, inesperado, sorprendente. Es ser campeón del mundo por un día. Lo malo es que cuando todo termina también puede ser un Perú-Brasil, pero con derrota 7-0 como en la Copa América del 97. Goleados, sin dignidad, atropellados en el orgullo. Solos.
Es un riesgo, por supuesto. ¿Vale la pena? Creo que sí, después de los 20 años estos parapentes emocionales en los que se convierten los callejones afectivos, sirven para seguir. Es la única manera de llegar a los 25 o 27 y saber que ante “Brasil” puedes festejar con vuelta olímpica o irte con la canasta llena de autogoles.
¿Existe edad ideal? Yo diría que poco después de los 20. ¿Se aprende? De todas maneras, hay un antes y después de una relación así. Dos veces volé sobre ese parapente de Edipo (aunque uno fue más un puenting sin soga), las dos con iniciales C., en el 2001 y 2003. Hace dos años encontré un disco compacto con los éxitos de Simon and Garfunkel, con Mrs. Robinson, The Boxer y The Sound of Silence (todos del soundtrack de The Graduate). Después de escucharlo, decidí llamar a una de ellas.
Me contestó un pequeño de unos 4 años y, tras estar a punto de colgarme al no entender quién era, "un amigo de su madre", me la pasó.
“Hola… ¿P…? ¿P… de San Marcos? Te contestó mi hijito…, ya todo ha cambiado, cómo te explico. Volví con mi esposo… ¿Y tú cómo vas?”

Así es este deporte de aventura, saludable al comienzo, mortal si te caes. Pero solo una vez. Jugarse todo por el premio mayor (de edad mayor) puede ser un disco inolvidable de una sola pasada. No hay espacio para el bonus track. Prohibido repetir porque puedes sentirte una vulgar ave de paso con un teléfono colgado de prisa. Porque puedes sentirte, al igual como yo cuando escuché a ese niño, un verdadero hijo de puta.

Dustin Hoffman en "El Graduado"


Homenaje a la señora Robinson "El Graduado"

Ser testigo de la presencia de D10S

(Nota del blogger: Silencio en la sala, hoy (30 de octubre) Diego Armando Maradona cumple 47 años. Me parece pertinente reproducir esta crónica que publiqué en mayo del año pasado en la revista El Gráfico-Perú, cuando el Pelusa vino a Lima para jugar una pichanga y un redactor se disfrazó de fotógrafo para correr la cancha junto a él)


(Ese marciano que está detrás de los policías, casi imperceptible, soy yo)

Un periodista esperó en el aeropuerto, hizo guardia en el hotel y aceptó tomar fotos a ras de campo con la intención de no perderle la marcación a Diego Armando Maradona en Lima. ¿Llegó a hablar con él? La única manera de saberlo es leyendo esta agitada crónica de pasos incesantes


El “Rey de las Pataditas” acaba de sentarse en la banca de suplentes del Estadio Nacional de Lima. Está solo, viste una camiseta que combina los colores de la selección peruana con la argentina. Un viejo amigo lo saluda y le pregunta por qué se echa crema en el tobillo. “Me golpeé el otro día, pero tenía que venir hoy. Es Maradona, tío”, le responde el esmirriado talento del balón que siempre es convocado para distraer al público limeño en cada entretiempo de partido importante. El “Rey de las Pataditas”, hombre anónimo que respira con cada ovación a sus piruetas, tendrá que esperar sin quejarse del dolor, como otros tantos. Acompañar a Diego Armando Maradona en un país que no sea Argentina (o Cuba) fulmina resistencias y cobra por adelantado al impaciente. Mejor es que no lo esperes. Confórmate con verlo (y date por bien servido).

Diego Armando Maradona, mientras todos lo esperan, juega y hace bromas en el camerino con quienes lo acompañarán esta noche. El “Rey de las Pataditas” tiene fe y eso es suficiente impulso para que les pida a todos los fotógrafos una imagen con el “10” argentino. “Es currículum, socio”, les dice. Y se queda sentado en el banco hasta que unos agentes de seguridad, todos calvos y con cara de haber matado a alguien, le piden que se vaya a la perrera, una suerte de tribuna alterna ubicada a unos metros de la cancha. Maradona no vino a encontrarse con nadie. Sólo quería divertirse un poco (y ganar bastante).
Cuando se anunció la llegada del mejor jugador del mundo de todos los tiempos (perdonen la certeza), los medios se cansaron en gestiones para conseguir su cuarto de hora con el “Pelusa”. Nada. A estas alturas del partido, el astro albiceleste sabe que no tendrá otro repechaje con tiempo suplementario. Quiere aprovechar el momento. Cobrar miles de dólares por entrevista es parte de la estrategia de supervivencia. Descartada cualquier exclusiva. Había que usar el overol y esperar que llegue “el día de mi suerte”.

MANOS ABIERTAS
El aeropuerto internacional de Lima se convierte en el barrio más marginal y desmedido cada vez que llega una estrella del deporte o de la música. Se hacen llamar fanáticos pero son una banda con un plan de ataque. Son ladronzuelos de poca monta que esperan el tumulto para extraer los bienes más cotizados. Y sus presas más cantadas son los periodistas, sobre todo los reporteros gráficos. Los robos son tan anunciados como la llegada de cada vuelo.
Así, con el peligro de perder lo de uno, se hizo desesperada la espera. El arribo estaba confirmado para la medianoche y ya casi daban la una. Diego Armando Maradona y el resto de argentinos habían bajado del avión pero era vital para los organizadores del evento hacerlo inalcanzable. Salió por una puerta alterna con ropas negras. Una camioneta gris de lunas polarizadas lo esperaba para llevarlo al hotel Sheraton. Correr con cuidado, correr mirando a los cuatro costados. Acercarse al personaje sin pecar de distraído. Cuando el vehículo empezó a caminar aún seguían algunos hinchas estampados en las lunas delanteras. Marcar a Maradona tienta el lado ilegal. Por eso Luis Reyna se olvidó de jugar al fútbol. Sin que éste sea su pecado mortal. Fue su necesidad.
En el hotel todo estaba listo para festejarlo. Los trabajadores en pleno lo saludaron y la gerencia dispuso que el restaurante sea cerrado en horas de la madrugada para la comitiva maradoniana. A eso de las dos y tres de la mañana, la delegación albiceleste acabó con su apetito. Después hubo un cierrapuertas. Se fueron de joda (de juerga) hasta casi las seis de la mañana. A Maradona sólo le quedaba dormir mientras algunos periodistas y paparazzis rodeaban ese piso 19 del Sheraton. Durmió tranquilo porque cerca del ascensor y las escaleras estaban esos macizos hombres de cabeza deshabitada. Los osos con chaleco que hacían la guardia, los grandotes acostumbrados a impedir.
Afuera del hotel, al día siguiente de la llegada de Diego, el pueblo se sumó. La idea es verlo y el resto sólo será anécdota. Al mediodía se detiene un bus crema, es Nito Mestre, ese flaco afinado que fue amigo y cómplice de Charly García en el inmejorable Sui Generis. El trovador no veía a Maradona desde el 2004 y quería reencuentro. Lo esperó y esperó. El “Pibe” le dio bola. Un par de horas más tarde llegó ese ingrediente estrafalario que es símbolo nacional peruano. Con una cruz dorada se acerca a la puerta un individuo con la cabellera blanca y larga, dice que se llama “El Chamán del Norte” y que quiere darle buenas vibras al astro que estaba privado en su cuarto. Dice también que a Maradona lo cuida el ángel Gabriel y que éste ha revivido, por eso ahora le irá bien, no se volverá a caer. “Soy experto en la ciencia de los ángeles”, pronuncia robando cámara. Está loco.

LOS PERIODISTAS NO SON ENANOS

Descartada la entrevista, restringido el cerco alrededor de él, la única opción para hacerle alguna pregunta se encerraba en un cuarto salido del mundo de Liliput. El techo demasiado bajo, el espacio como obstáculo letal, más inalcanzable aún el “Diez”. ¿Diego Armando Maradona está convencido de ser monumento construido sólo para adorar? ¿O el resto de mortales lo ha convertido en ese becerro de oro que se mira pero no se toca? No sólo los reporteros gráficos y camarógrafos de TV peleaban por un ángulo. También los redactores, libreta en mano y el fanatismo a punto de perderse con un grito al “Diez”, se instalaron de pie en sillas cercanas a la mesa central. No había otra.
Diego salió con un polo verde fosforescente, una prenda resaltadora que ayudaba a buscarlo en medio de tanto tumulto. Levantó la mano de “Dios”, se detuvo para algunas tomas y habló con desparpajo, como si estuviera dominándola con el hombro en un estadio italiano repleto, todos odiándolo por ser argentino, por ser ajeno. “¿Quieren que hable de Reyna? Bueno, sí me acuerdo de él, aunque ése nunca jugó a nada”, dijo Maradona refiriéndose a Luis Reyna, ese ex jugador peruano que en 1985 usó algunas tretas para no dejarlo jugar. Los organizadores miraban el reloj. No hay que exponer mucho al idolatrado porque puede bajar a tierra. “Brasil es el favorito para Alemania 2006. No nos hagamos estúpidos. Tienen a Ronaldinho, Ronaldo, Robinho, Kaká y a Emerson, aunque a veces ese se come un caño. Podrían jugar sin Dida”, bromea el ex campeón mundial rodeado de seis bellas mujeres a quienes les besó la mano de ida y vuelta.
Diego Armando Maradona versión Tour-Lima 2006, es un hombre cuarentón que podría ser el hermano mayor de ese veinteañero que levantó la Copa FIFA en México. Es como si ese obeso y desgastado varón hubiera recuperado el molde para parecerse a sí mismo. Aunque puede ser sólo eso. Es cierto que ahora el genio aprovecha mejor su imagen, cobra millones por conducir programas de televisión y que está viajando por el mundo jugando fútbol. Se está divirtiendo y la pelota no se mancha. Pero quienes más lo quieren (los que en cada papelito en la cancha dejaron un latido) se preocupan por él cuando lo ven rodeado por la noche. “Dios” aún no encuentra la fórmula para el milagro de la invulnerabilidad. La tentación está.

UNA FOTO CONMIGO
Una mirada de dos segundos en el aeropuerto, un seguimiento atolondrado en la conferencia de prensa más desorganizada que se recuerde. Para ser digno de “Dios” hay que transfigurarse. Y el redactor (que soy yo), ya un poco agotado, aceptó el chaleco azul y el teleobjetivo. Se plantó al centro de la cancha, encendió la cámara y sólo enfocó al centro del campo. Diego salía junto a sus amigos y otros desconocidos. ¿Hubo diálogo? Sólo un grito del periodista con chaleco. “Dieeeeeegooooo”, y el más grande voltea a su izquierda. Y así se tomó el primer plano al más grande, al mejor. Fue el único intercambio. Lo que se jugó después fue sólo una anécdota. No existe..
Detrás de uno de los arcos, al culminar el primer tiempo del partido de exhibición, el redactor-fotógrafo selecciona los mejores retratos para mandarlos por correo electrónico. A su lado está sentado el “Rey de las Pataditas”, quien acaba de ofrecer su talento a pesar que todavía le duele. Se está cambiando los chimpunes porque ajustan un poco. Vista de cerca, su camiseta tiene muchas inscripciones, una foto de Maradona, un número “10” en la espalda. El periodista y otros más recordaron que Diego Armando Maradona es de la gente, de los que menos tienen, de los de abajo. El “Rey de las Pataditas” mantenía su fe pero no podía driblear el miedo. ¿Y si Diego me bota?
Para que un milagro sea concedido uno debe cerrar los ojos y escuchar. La voz era enérgica pero solidaria. Un hombre caído del cielo, alto y calvo, lo invitó al campo de juego. “Apúrate, entra de una vez”. Desapareció el dolor. Maradona se había librado de los lentes y chalecos y se disponía a jugar. El “Rey de los Pataditas” lo saluda y el “Diez” lo abraza. Se toman fotos con los brazos levantados. Y el Diego sorprendido ve cómo su fanático peruano se aleja dando pataditas y dominándola con la cabeza. Dominándola como tú, Diegote. Dios se apropió del asombro para reinventarlo en medio de una lluvia de afectos.

La Mano de Dios (El Potro Rodrigo)


Para siempre (Los Ratones Paranoicos)

Manual del hincha peruano



Mentira verdadera: "Nuestra hinchada merecer ir a un Mundial"

El hincha peruano es como el padre distraído que Franco de Vita describe en su hit "No basta": invierte pero no abraza al ser querido. El hincha peruano paga su entrada, se pinta la cara de rojo y blanco, llega temprano, se emociona al ver las tribunas, compra su gaseosa, su pan con pollo. Se pone de pie, mira el reloj, salta, grita “Perú, Perú”. Se vuelve a emocionar, vuelve a mirar el reloj. Y se sienta. Se sienta y se calla. Es atrapado por un mutismo escalofriante, un trance psicológico que solo podía ser traducido como la expresión más natural de los miedos: el silencio (la palabra negada por los nervios).
Se confirmó que el partido ante Brasil por la tercera fecha de las eliminatorias mundialistas será el domingo 18 de noviembre a las cuatro de la tarde en el estadio Monumental de Ate. Hasta esta fecha tenemos una lista de asignaturas pendientes para dar un buen examen y aunque sea pasar raspando. Una de las primeras (y quizá la más urgente) no es recuperar a Paolo Guerrero ni esperar que Diosito nos mande un lateral derecho o un seis. Lo urgente es aprender a jugar (de verdad) como locales y dejar de lado ese aliento bobalicón tan típico de nosotros, los peruanos que tan poco nos queremos.
Llenemos el estadio ante Brasil, pero que ese Monumental, que ese gigante adormecido, se convierta en un horno insufrible donde todo los visitantes sientan que están condenados a perder (aunque eso al final no pase).
¿Cómo ser un verdadero hincha caliente que meta presión? Aquí unos consejos que debe apuntar antes de comprar su boleto.


1. Prohibido sentarse.
La consigna debería ser ver todos el partido de pie, así será más fácil comenzar con el salto colectivo. ¿Se imaginan cómo se vería todo el estadio con ese remezón? Si los peruanos estamos tan acostumbrados a las colas y a los micros llenos. ¿Duele tanto estar parados 90 minutos? Vamos señores, si quieren descansar quédense en sus casas mejor, esto no es tenis. Es fútbol, y el Monumental de Ate debe convertirse en nuestro febril coloso romano.

2. Aprendan los cánticos.
Otro gran problema. Los peruanos que llegan a ver a la selección solo saben hacer inofensivas olas y agitar esos globos con forma de preservativos para brontosaurio. Solo eso. En Argentina y Chile, por ejemplo, cantan himnos de guerra, que todos conocen. Nadie se calla, y el bullicio incomoda, desconcentra. La 12 claro que juega. ¿Cómo solucionarlo? Fácil, así como una bebida gaseosa se mata difundiendo su cántico de "Sudemooos laaa camisetaaaa", mejor que invierta en difundir cánticos menos sofisticados y más eficaces, fáciles de aprender. Se me ocurre este clásico: "Peruano, mi buen amigo... esta campaña volvereeemos a estar contigo.. te alentareeemos de corazón... esta es tu hinchada que te quiere ver campeón..no me importa lo que digan.... lo que digan los demás... yo te sigo a todas partes... cada vez te quiero más" (y así sucesivamente unas mil veces).

3. No pifees al tuyo

Malazo pues. Es común que cuando el Perú comienza a encontrarse con sus demonios, cuando el marcador es ingrato, cuando el gol no llega, es fácil decirle a Pizarro que se vaya a cuidar caballos y a Farfán que firme a su hija. No pues. Así no juega Perú. Si pagaste tu plata, friégate, tienes que alentar los noventa, así Brasil ya nos haya acomodado media caja de goles en el corazón.

4. Fuego lento
En los estadios más civilizados del mundo dejan que los barristas lleven objetos luminosos (bengalas no, eh) para ponerle color al ingreso del equipo. Ojalá algún día podamos ver en el Perú ese espectáculo, ese circo de la luz, que también motiva. Que enciende las ganas de ganar.

5. Papelito manda
Regla básica. Que no fastide la policía, que el papel picado no le hace daño a nadie. Urgente, cada hincha debe llevar dos kilos de papel picado (y en cada papelito un latido). Esa lluvia artificial, ese diluvio aompáñante y cómplice, puede hacer de una jornada prescindible una noche para mil relatos.

6. Lleva Klinnex
Después de alentar, de saber los cánticos, de estar parado los noventa, de llevar tu farolito, de derrochar papel, si después de todo eso Perú pierde, por fin tendrás derecho a sentarte. Siéntate y llora. Usa tu pañuelo y deja que salga ese niño frustrado. No lo contengas. Mientras más lágrimas, mejor. Bota todo y regresa a tu casa jugando a ser amnésico. Recúperate del dolor, olvida todo, y prepárate. Siempre habrá otro partido. Y tú, entiéndelo, eres importante. Vamos carajo, vamos todavía.

Compatriota, mira y aprende
Recibimiento a River Plate en 1996 (Final de Libertadores ante América de Cali)


Recibimiento a Boca Juniors en el 2007 (Final de Libertadores ante Gremio)


Al estadio de Estambul-Turquía, le dicen "El Infierno" (claro, por el calor de su gente... nuestro querido Monumental es un rincón del polo norte)

El poeta que nunca estuvo



A ese concha de su madre/
Me lo llevan al calabozo/
Y entonces le dijeron/
Maestro ¿cuántas veces se perdona?/
Y él respondió: setenta veces siete

"Luis Hernández (1941-1977)"

Mentira verdadera: "Te amo -1, eres un amor irracional (LH)"


Hace dos sábados se publicó en la revista Somos (número 1087) un curioso reportaje acerca de los hallazgos del investigador peruano Edgar O'Hara, quien lleva años siguiendo los rastros de un poeta tan ausente como infaltable: el campeonísimo Luis Hernández.
A quienes conocimos a Hernández en la universidad a mediados de los años noventa, nos contaron que alguna vez existió en Lima un escritor fundamental, de versos abrumadores y de un ritmo peculiar e inmejorable. De un poeta cuyos escritos pueden ser musicalizados sin problemas. Porque las notas están en su lugar, porque el sonido se impone y la palabra, en sus cuadernos multicolor, nunca estorba. Nos dijeron, también, que el dolor estaba instalado en su sola esencia y que allí, en el asfalto de lo irrecuperable, caminaba toda su poética. El dolor estaba en él y por eso viajó a Argentina buscando buenos aires.
El viento no quiso viajar a su lado y más bien le apagó las velas hasta dejarlo a oscuras. Dice la leyenda que Luis Hernández nunca se curó de una espalda que hincaba cerca al pecho y que se hizo irresistible. Hernández le escribió una carta de despedida a su querida Betty Adler y tomó el último tren. Se aventó a los rieles, lo encontraron días después.
Hasta allí lo conocido, lo que aparece en las biografías. Pero O'Hara, quien ya alista la inminente publicación de La Soñada Coherencia (libro antológico de Luis Hernández), viajó hasta Santos Lugares donde, en apariencia, Hernández se suicidó un 3 de octubre de 1977 antes de cumplir 35 años. Allí, entre otras cosas, descubrió que esa zona era un paradero recurrente de las víctimas de Rafael Videla, el dictador argentino de aquellos años represivos.
La hipótesis de O'Hara es poco menos que escalofriante: "Pudo ocurrir que el poeta haya caído en una redada en Parque Lezama, en Buenos Aires, y que se pusiera sabroso con la policía y que el incidente terminara con el asesinato de Luis y el cuerpo que aparece en la vía férrea de Santos Lugares".
Han pasado 30 años de la muerte de Luis Hernández, el poeta que nunca estuvo pero que siempre regresa. Sus manuscritos, sus poemarios artesanales marca Justus o Minerva, pueden ser el mejor hallazgo para todo aquel que busca un impulso creativo antes de escribir. Mientras O'Hara sigue con esas pesquisas que todos los seguidores de Hernández agradecemos, quiero presentarles este autorretrato sin título a manera de "mucho gusto".

Soy Luisito Hernández
CMP 8977
Ex campeón de peso welter
Interbarrios; soy Billy
The Kid, también,
Y la exuberancia
De mi amor
Hace que se me haga
Un nudo en el pulmón
Y el Amor lo vierto.
Algo de común hay
Con el Agua el Amor.
Algo existe en H2O
Que es más que espejos
Acequias, ríos,
Albercas, estanques y
¿Por qué no?: océanos.


Soy materialista:
J'appélle un chat, chat
O, mejor aún, creo escribir
Sin segundas intenciones
Más bien por llevar
Un ideal. Cierto Ideal
Que podría ser
El no tolerar
Ante mí el sufrimiento
Y de ahí la flor
No permitir ante mí...
Mejor cantemos una melodía
Que proviene de nosotros,
Y es muy nuestra,
Puesto que esta canción
Tiene en sí existencias
Como toda canción
"Qué es aquella flor
Que llevas
Pueda ser ya marchita
Una flor de lejanos días
Y te dirá de mí"
Los malos no tienen canciones
Y creo que La Poesía
Es entregar al Universo
El propio corazón
Sin desgarrarse
"O make me a mask"
Unicamente un ejemplo:
La poesía conduce
Hacia la propia destrucción
Poor Dylan Thomas!


Now say nay
Ahora sí no
Pero el sufrimiento
Es un camino
Plagado de peligros
E innecesario, no llores
Dylan, no llores Paul Verlaine
Soy materialista
"En el corazón tenía
La espina de una ilusión
Logré arrancármela un día
Ya no siento el corazón"
Quizá por ello diría
¡Ay, no sufrir, Poetas!
Mejor escribir algo
Que sea el mundo
A través de tus ojos
And Through your eyes
To your heart
Qué diré entonces
Qué es lírica
Creo que el ser humano
Está hecho a imagen
Y semejan etc.
Visto así, la Poesía
Sería creación.
Mas no. Poesía
Es evitar el dolor
A quienes en tu camino etc.
Juro por Apolo Musagetae
Citaredo, Dios de la Medicina
Y la Poesía
No tolerar ante mí
El dolor: Los cromáticos
Yates tiene un tenue
Tacto de belleza
Oder-Dichtung und wahrheit
Los polícromos barcos
Llevan un impalpable
Amor, Amor que basta
Para que la bóveda celeste
Y los parques
Y tantas cosas
Así es; que si Dios
No existe
Qué importa
Pues de todas formas
Existe
Esta es la soñada coherencia.

(Si quieren más pueden entrar a este sitio que el PUCP colgó con la vida y pasión de Lucho Hernández: http://www.pucp.edu.pe/biblioteca/luis_hernandez/lh_flash.html)