- Honestidad Brutal: 01/09/07 - 01/10/07

Calle es tu nombre



Mentira verdadera: "Existimos porque alguien piensa en nosotros"

Princesas, la última película de Fernando León de Aranoa, es un testimonio que cruza la Calle. Y Calle, en este caso, realmente es Caye (o Cayetana), una prostituta insegura e iluminada a la hora de cerrar el quiosco con una frase. Caye es española y marginal y con su amiga, la dominicana Zulema, salen de sus cuartos en busca de una sola y única noche que las corone para siempre.
Así está planteado Princesas, es un primer plano a dos mujeres que en plena oscuridad sobreviven con los ojos cerrados y que al despertar hacen cuentas para saber cuándo podrán comprar sus sueños. Caye (no encuentro en el cine ni en la literatura un mejor nombre para una puta) ahorra para un implante de senos y Zulema quiere volver a su país y llevarle un camioncito de regalo a su hijo.
Me gustó Princesas porque tiene un guión capaz de llenar tu diario de citas memorables. “Si existimos es porque alguien piensa en nosotras”, dice Caye y después le dice a Zulema que ya llegará el día "que es la hostia" en el que un hombre enamorado la espere a la puerta del trabajo. También es una película con escenas que duelen, que refrescan, que recuerdan. Todo a la vez.
Princesas no es una cinta sobre putas de night club, no es un largometraje iluminado con luces de neón, tampoco resbala en palos encebados. Princesas sale a la Calle y se queda allí. Solo regresa para cambiarse y comenzar de nuevo.
Princesas aún está en cartelera, así que están a tiempo de ir a verla. León de Aranoa también es el director de “Barrio” y “Los lunes al Sol”, otras dos películas que transitan al lado del camino, que hablan pero con voz en off. Es decir, con Princesas cierra una trilogía de fascinación por los malos más buenos.
No confundan a Caye y a Zulema, ellas son putas, pero también son princesas. Y mientras hablan de lo que pueden ser y nunca serán, de fondo aparece un inmejorable Manu Chao, a manera de regalo para quienes lo queremos simple pero rítmico.
Recomiendo Princesas porque no es una película putañera, es un testimonio de dos mujeres, dos heroínas que solo tropiezan con kriptonitas cuando alguien les niega afecto. Ellas, a quienes les pegaron todos sin que hagan nada, también son las "tristes y vacías" de Lavoe o la “media verónica” de Calamaro. Ellas, las de muy poca maldad pero que se cansaron de esperar, son las protagonistas de esta historia.
Me gusta Princesas también porque, de alguna manera tonta y útil, me enteré que a ti también te gustó.

Me llaman Caye (Manu Chao)

Lucho por ti


Mentira verdadera: "Horna nunca será como Yzaga"


La tarde del último domingo, cuando escuchaba las declaraciones de Luis Horna en medio de la fiesta por la clasificación al Grupo Mundial de la Copa Davis, busqué en mis archivos si, solo por asomo, nuestro mejor jugador de tenis había dicho algo tan contundente. El discurso de Lucho fue un potente smash que dejó sin respuesta a todos quienes recién pudimos conocer su verdadero campo de ambiciones.

“Prefiero ser un jugador copero antes que llegar a ser un top ten”.

Allí está Luis Horna, besando la camiseta de la selección peruana de tenis. Allí está levantado en hombros, saboreando el momento que había esperado hace más de diez años, cuando comenzó en el circuito profesional. Su frase es la visión de un idealista, que por primera vez confirma una realidad conmovedora: Luis Horna prefirió la gloria antes que lo efímero de un Grand Slam. Apostó por ser memorable, por estar en la enciclopedia que nuestros hijos leerán cuando tengan que averiguar cuál fue el año bendito en el que dos tenistas (Horna y Miranda)ubicaron al Perú entre los dieciséis mejores equipos del mundo tenístico.

Quedará registrado que un 23 de setiembre del 2007, Luis Horna le ganó al bielorruso Max Mirnyi y que el Perú clasificó por primera vez al Grupo Mundial de la Copa Davis. Bastó una tarde, tres horas y pico, para que lo lograra. Ya no importará si en los próximos cinco años Horna seguirá viajando a tropezones por el mundo buscando ganar un Grand Slam de felicidad fugaz (si al año siguiente no los vuelves a ganar son borrados del puntaje de los jugadores en el ránking ATP).

Ese instante de gloria que había buscado Horna ya está escrito, superó a todos, incluso al capitán Jaime Yzaga, el Grupo Mundial no se lo quitará nadie. Si para algunos de sus críticos, antes de esta Copa Davis, Luis Horna era una suerte de Claudio Pizarro del tenis (por lo cuestionado y por la fama de sobrado). Ahora tendrán que rectificarse y decir que Horna hoy solo puede ser comparado con Paolo Guerrero. En el extranjero con vaivenes, pero con la rojiblanca irreprochables.

Para el análisis quedará el próximo rival, si será posible ganarle, si seremos aves de paso en el Grupo Mundial, si debemos prepararnos de alguna manera especial. Mucha reflexión para tanta alegría. Yo me quedo con el libro de historia, con la foto en la enciclopedia de los hijos que aún no tengo enfocando el abrazo de Horna y el ‘Chino’ Miranda, ese jugador que por ser poco mediático no ha logrado que su evidente talento tome la palabra. De momento prefiero guardarme la lista de posibles rivales, mejor idea me parece hacer una campaña para verlos jugar frente a frente a manera de celebración.

¿Qué les parece?



Nuestra cruz del sur



Mentira verdadera "Fujimori pagará por sus culpas"


Si en este cuento de terror, la caperucita despistada es la legislación peruana, pues Alberto Fujimori se ha convertido en el 'lobby' feroz. El ex dictador ya busca su libreta interminable de contactos en esta cuenta regresiva. ¿A quién llamará? En Honestidad Brutal queremos darle una mano y llenar su lista.

Fujimoristas. Es fujimorista el primer vicepresidente de Alan García Pérez, Luis Giampietri, amigo de Fujimori y casi hermano de Vladimiro Montesinos. Giampietri fue elegido en la plancha presidencial aprista como miembro del grupo Chimpún Callao, liderado por el también fujimorista Alex Kouri, hermano de Beto Kouri, el primer ampayado en el salón del SIN.
Es fujimorista Giampietri porque le dio trabajo por cinco meses a Alberto Pandolfi, primer ministro del fujimorato. Es fujimorista Alan García porque no cesó de sus funciones a Giampietri después de este hecho y porque se reunió con Keiko Sofía, según él por un asunto de gobernabilidad.


Giampietri con Montesinos, amiguísimos

Es fujimorista el gobierno de Alan García, porque en su mandato renunciaron dos procuradores anticorrupción renegando porque no los dejaron trabajar. Es fujimorista la segunda vicepresidente de García, Lourdes Mendoza, hermana de Juan Carlos Mendoza el primer tránsfuga de aquella vergonzosa bancada de Unidad Nacional (se pasó al grupo fujimorista). Es fujimorista la vicepresidenta, también, porque su hermana Fernanda postuló en el 2001 en la plancha presidencial de Carlos Boloña Behr, ministro de Economía de Fujimori.
Es fujimorista el aprismo que en 1990 financió la publicidad del Shock y derrumbó las opciones del Fredemo ante Fujimori. Es fujimorista Luis Alva Castro al entregarle en aquellas elecciones presidenciales sus votos a Fujimori.
Es fujimorista el aprismo porque Agustín Mantilla, búfalo máximo de poder indiscutible en el partido, se reunió en el SIN con Montesinos y hoy almuerza con Óscar López Meneses, asesor del monte-cinismo.
El 40 por ciento del congreso es fujimorista si sumamos los votos apristas y los 13 votos de "Sí cumple". Es fujimorista Martha Hildebrandt, Martha Moyano y Martha Chávez. Es fujimorista Rafael Rey y su botella de pisco también lo es. Son fujimoristas Laura Bozzo, Carlos Raffo, Saravá, Reggiardo. Es fujimorista Keiko Sofía, es fujimorista Kenyi. Fue fujimorista su madre Susana que los parió.
Es fujimorista Christian Suárez, Raúl Romero, Carlos Álvarez, Tulio Loza, Ana Kholer y Rossy War.
Son fujimoristas Carlos Menem, Cecilia Bolocco, Pinochet desde su tumba y los xxx de chilenos que aún creen en él. Es fujimorista Nicolás Lúcar, que trabajó para los Crousillat, es fujimorista Magaly Medina, que trabajó para los Winter. Es fujimorista Rosa María que recibió dinero de Hurtado Miller.
Es fujimorista Ollanta Humala porque se rebeló cuando Fujimori ya había renunciado y distrajo la mirada en el peor momento (cuando Montesinos fugaba). Son fujimoristas Cipriani y todos sus feligreses que le lavan los pies en Jueves Santo. Es fujimorista canal 5 porque su dueño es Genaro y porque Alamo Pérez Luna dirige Panorama. Es fujimorista canal 9, porque le dieron una segunda vida a la última de las geishas en TV: Pilar Higashi. Pero más fujimorista que todos ellos es quien borró la inscripción más original en contra de la dictadura, en una pared de la avenida Javier Prado Oeste. Decía: "Toallas higiénicas Fuji-Mosa, la única que dura tres periodos".
Es fujimorista Francisco Tudela y Federico Salas, es fujimorista la minoría política japonesa que tanto lo quiere por Chavín de Huántar. Gisela Valcárcel también es fujimorista, Mónica Delta lo sigue siendo. Fernando Viaña ahora lo es. Ernesto Schutz siempre lo fue. La justicia es fujimorista. En tú casa hay un fujimorista, en la mía también.
Fujimori podría ser convocado por Alex Otiniano para trabajar en Baño de Mujeres. Es el amigo de todos.

(Para los que alguna vez se emocionaron en aquellas protestas estudiantiles allá por 1998 y 1999. Dos canciones que me hacen acordar esa época de intervenciones militares, abusos, prensa secuestrada, tránsfugas, informes del SIN y cortinas de humo a ritmo de tecnocumbia)

Desaparecido de Manu Chao


Más Poder de La Sarita

No lo vean (primera entrega)


Una mirada (de desprecio) a los peores videos musicales de la historia

Mentira verdadera: "La música es solo para escuchar"

Pocos grupos musicales como Radiohead o Pearl Jam pueden reunir dos requisitos para ser más queridos por los melómanos (que también tienen mucho de cinéfilos): hacen buena música pero también buenos videos. El videoclip sigue en deuda con el mundo a pesar de los avances tecnólogicos y facilidades digitales. Cada vez es más fácil hablar en pasado cuando se trata de buenos videos musicales. Son pocos pero son. Yo me quedo hasta ahora con lo realizado por el grupo noruego A-Ha en 1985. La canción se llama Take on me y el juego con imágenes al estilo comic al carboncillo me sigue pareciendo inmejorable. No solo es un video de innovaciones. También cumple con la regla básica: cuenta una historia completa.

Antes de presentarles mi primer ránking de videos freaks les relajo la vista con esta joyita escandinava:



Así como A-Ha pudo reunir algunas mentes brillantes para esta creación, hay otros casos en los que la frontera entre lo torpe y lo desagradable es irreconocible. Comienzo presentando tres videos terriblemente transgresores del buen gusto. Son adorables dentro de su ingenuidad pero merecen un voto de descarte por ser tan nefastos.

Cuatro videos para comenzar.

Primer puesto: El ecuatoriano Delfín Quishpe y un tributo muy personal a lo ocurrido el 11 de setiembre con Las Torres Gemelas. El clímax de lo inexplicable.




Segundo. El recordado David Hasselhoff, lo vimos en el Auto Fantástico y Guardianes de la Bahía, en una producción que es mala pero con ganas. Aquí sí hubo intención de hacerlo como quedó. Video pastrulazo.



Terceros. Los peores videos de la historia también pueden llegar de lugares tan remotos como Finlandia. El dúo se llamó Army y Danny y la canción es "I wanna love you tender". Sus coreografías son inmejorables. Army falleció unos años después víctima de una sobredosis de drogas y Danny es un ícono vigente de esa corriente de pensamiento europeo que venera lo absurdo. Lo tonto de lo más tonto.



Cuarto lugar. Aquí sí quise ubicar a cualquiera de los videos producidos por Juan Carlos Ferrando, aquellos bodrios que presentaba en Trampolín a la Fama, cuando su padre Augusto le daba espacio, muy orgulloso, al ver que uno de sus hijos hacía algo útil en la vida. Encontré este video de "Los Zopilotes", un grupo que musicalmente era más que correcto pero que tuvo el desatino de salir con estos videoclips. La experiencia de verlos solo puede ser comparable a una ingestión de ponche de ácido lisérgico. Los seres humanos a veces somos capaces de cosas como ésta:



Eso es todo por hoy, la próxima entrega espera contar con sus sugerencias.

¿Has visto algo peor que estos videos?

Claudio Bizarro




Para Renato Cisneros (el blogger mayor), con la ingenua certeza que este título le gustará

Mentira verdadera: “Claudio Pizarro debe ser suplente en la selección”

Aquella tarde de junio, cuando entrevisté a Claudio Pizarro antes de la Copa América, también quise cerrar mi curiosidad acerca de esas poses que todo el Perú (más uno) le atribuye. “¿Y si se comporta con la arrogancia de su clon del Especial del Humor?”, me preguntaba en la sala de prensa de la Videna de San Luis sin dejar de mirar las hojas en blanco de mi libreta, aquella que amenazaba con quedarse triste y vacía.
Claudio Pizarro entró al salón con el cabello mojadito y me saludó muy amigable. También se disculpó por la demora y se vaciló a muerte cuando su orondo amigo Gianfranco le dijo algo al oído. Saqué mi grabadora y comencé: "¿Por qué estás peleado con los periodistas?". A estas alturas sólo me bloqueaba ver tan tenso al entrevistado. Esa tarde de junio hablé veintisiete minutos con Claudio Pizarro y confirmé que el delantero del Chelsea no es un tipo arrogante ni mucho menos alguien que no quiere jugar por su selección. Pizarro no es mala persona pero es traicionado por una sensibilidad que se ha empeñado en ocultar.
Si Pizarro dice que no le importa lo que la gente diga de él, pues no le haga caso. Le importa y mucho más que eso: le duele. Por eso siempre deja la impresión de estar a la defensiva. Le molesta, le incomoda y le afecta, porque le piden goles hasta en pesadillas y él nació para el fútbol como “10” y fue convertido en delantero por su tamaño y fuerza. Está formado para llegar al ataque desde atrás, para acompañar y quizá sorprender con un pase letal. Anota goles pero no es un insaciable de la red. Aquellos que tanto le pegan y que tanto le exigen, se han confundido rotundamente con él.
Es fácil salir a las diez de la noche por televisión y decir que Pizarro no arriesga su integridad física o que no debe ser titular en la selección. Para mí eso es populismo, es darle gusto al público que compra la crítica a la ‘lorna’ de moda: a Pizarro, “el de los goles fallados, el que nunca está para empujarla”.
Es populismo fácil porque la mayoría en el Perú no sintoniza con Claudio Pizarro. Y para mí eso es un asunto social. En la Sub 17 el jugador más mediático era el ‘Huevito’ Ruiz a pesar de ser eterno suplente. ¿Por qué? Pues porque el dichoso ‘Huevito’ siempre recuerda que su primer sueldo fue para su padre, un vendedor de raspadillas, y porque da entrevistas dentro de su casa donde más falta que sobra. El hincha peruano ama esas historias y también tiene una facilidad para desbaratar a las antípodas del fracaso con sabor nacional: la exitosa vida de Claudio Pizarro.
El bombardeado 'Bombardero' nació de una familia muy cómoda, jugó en un buen club desde niño, jugó en todas las selecciones peruanas de menores, llegó rápidamente al club más popular, Alianza Lima, y sin haber finalizado una campaña completa hizo su conexión alemana. Así de veloz. Diez años en la Bundesliga, más de cien goles en su lista, un mejor contrato con el Chelsea, un matrimonio feliz con una chica linda, hijos fotogénicos y una afición por los caballos que ahora también se convirtió en fortuna. Pizarro tiene yeguas que ganan hasta en Inglaterra.
Es fácil decirle no y bajarle el dedo, es facilísimo decir que sólo juega para José Mourinho y no para los peruanos. Estas últimas dos semanas se fijó la delgada línea roja. Con Pizarro o sin él. Yo me uno a su defensa, a ese sentido común que abre los ojos y se encuentra con el peruano más ganador en el fútbol europeo a lo largo de toda la historia de nuestro balompié. Diez años y un promedio de casi quince goles por temporada. ¿Debe estar en la selección? Estoy convencido que sí, que debe jugar unos metros atrás de Paolo y cubrir a Jefferson cuando éste quiera amenazar por las bandas.
Tiene que estar porque se equivoca aquel que lo acusa de “no meter”. Cierro con una pastilla de memorex: Claudio Pizarro hace tres años se fracturó el cráneo en un partido con Venezuela por la Copa América (su cabeza impactó con el codo de Alejandro Cichero). Ya sé que en el segmento deportivo de las diez de la noche, alguien dirá que Pizarro arruga todito, que aquella vez no chocó (sino que lo chocaron). Tendrán 20 puntos rating, así somos aquí.

Pizarro 2-Bolivia 2


¿Y tú cruzaste la línea? ¿Estás a favor o en contra de Pizarro?

El exterminador de erratas



Mentira verdadera: "Errar es humano"

No te equivocarás. Un mandamiento. Cuatro años me los pasé redimiendo la omisión de otros, el desatino del resto. Ellos, los que sí pueden fallar. Ellos, los pecadores que hacen de sus imperfecciones una chance para quererlos más. Yo fui un exterminador de erratas, la última palabra, la voz cantante en una editorial que vivía (y vive) concibiendo textos médicos y revistas farmacéuticas. Todo lo que nunca pensé leer y leo. Evitar resbalones gramáticos, la palabra que encaje sin forzar. Esdrújulas, sobreesdrújulas. Yo sólo quería pecar, quería hacer de mis desconocimientos una razón para recibir. Quería (quiero) ser inexacto.

Incursioné en las correcciones de estilo de manera fortuita. Un papel recortado con un teléfono que me entregó un profesor de la UNMSM me condujo al lapicero rojo — de preferencia fine pen—, a los signos, a las altas y bajas, a las negritas y blancas, a las cursivas y redondas; a ser la última firma sin licencia para correr riesgos. Para eso está, y estará, el corrector, él sabe, él es un letrado. Eso es lo que se me hacía insufrible. Detestaba ser el banco de datos, vivir a costa de mi razonamiento verbal.

Se me antojaba ser como el oficinista que se defiende con su Excel, funciona sólo de 9 a 6 y almuerza después de recoger su tapper del microondas. Anhelo el desparpajo de aquel contador que pregunta si es “con b grande o v chica” o de las delicadas y coloridas asistentes full computación, todas con afán de superarse y sintonizadas con su radio “A”. Lindas y regias, tan atentas. Ahora los recuerdo como compañeros fascinantes, comunicados a través de correos electrónicos llenos de insultos al idioma, pero que se hacían humanos en su mar de equivocaciones.

Yo era el aburrido. No podía escuchar radio “A” y debía decir ‘b’ labial o uve. Me aturdía ser correcto. Me encontré en algunas crisis al escuchar hablar de la Real Academia Española, de sus reglas últimas, de sus intolerancias e innovaciones. Un amigo cronista que hoy vive en Barcelona me dijo que en algún momento de mi vejez las correcciones terminarían siendo mi trabajo alimenticio. Siempre existirá un texto erróneo, aquí en el Perú donde el buen castellano es una gran ilusión. A pesar de ello, sigo pensando que los errores tienen un encanto. Poseen una calidad de inesperados y además son producto, en muchos casos, de estados de ánimo o derivan de una situación incierta. Esa mala digitación por los nervios, por el apuro o esa omisión visual por estar pensando en el billete que te falta o por las ganas de llamarla (porque te falta valor). Esa posibilidad de sonrojarse por desconocer es algo que nunca tuve por dedicarme a esto, a limpiar el discurso sucio, a iluminar la oscuridad textual.

Quien labora con las correcciones tiene que adiestrarse a diario, siempre una palabra nueva, memorizada, prohibido preguntar. El hecho de consultar el diccionario de la RAE ya es un signo de debilidad. Yo lidiaba con el tiempo, con el estado de mi vista, con la mirada avizora de ellos, los que sí podían equivocarse y que, aunque no lo decían, esperaban que yo también me equivoque.

Por eso prefiero escribir estos errores honestos en lugar de corregir a los demás. Relatos como éste pueden despertar réplicas, observaciones y señales con fine pen. De esta manera puedo crear y jugar libre como el oso de Daniel F. La errata merece ser evitada pero no es fruto prohibido. A nadie se le debe sentenciar a muerte por un desliz que por alguna razón rima con feliz.

Hoy tengo la debilidad por mandar correos electrónicos con todas las letras en bajas, o abrevio palabras cuando me comunico por el chat. Eso sí, debo reconocer que quiero reencontrarme con esas chicas uniformadas que se presentaban frente a mi escritorio para hacerme sus consultas acompañadas de esas zonas coquetas pobladas con purita fantasía, el traje carmín, el olor a You y el ineludible programa radial “Secretarias Románticas S.A.”.

La candidez de sus textos me hacían sentir que era el protector que evitaba un “quiero dirijirme a usted” o un “le agradesco la atención”. Eso es lo que más extraño, a aquellas debilidades uniformadas que marcan tarjeta de 9 a 6 y sus epístolas que aún alucino devolverlas con una invitación provocadora y sin tildes con mi fine pen rojo. Cuatro años después sólo me queda evocarlas con alguna balada de “la radio del amor” y resignarme, apenado y con algo de vergüenza, a no saber más de esa gentita que duele por su ausencia en los bares rústicos de Barranco y del Centro de Lima, donde los que “destrozan” en las letras se encuentran.

Pobre secretaria de Daniela Romo (va para el ránking brutal de lo más freak)

Eres simplemente incomparable



Mentira verdadera: “Ese chico puede ser mi sucesor (Héctor Chumpitaz, dixit)”

Pienso que nada le hace más daño al fútbol peruano que esa eterna referencia a lo que fuimos y no podemos volver a ser. Me molesta que apenas vea la luz una generación de futbolistas interesante, como esta Sub 17 del buen Jota Jota, no pasen más de dos horas para que aparezca un ex mundialista a decir “ese chico me hace recordar a Roberto Challe y este otro a Perico León”. O en un arranque de autobombo enternecedor, es inevitable sintonizar a un Cubillas o Chumpitaz afirmando: “ese flaco será como yo”. Basta de lo mismo, gracias por todo señores, de corazón se los digo, pero ya es la hora, ya es la hora, es la hora (su hora) de descansar.
Ha pasado una semana desde que terminó la participación de la selección peruana en el Mundial Sub 17. Quedaron octavos, sellaron su historia nueva sin viejos referentes. Perú fue un equipo “foráneo” y por eso clasificó: no jugó como siempre juega Perú. Se defendió, se ordenó, se aplicó. Y lo más importante, aprendió a no perder. Si mi registro mental no falla (se aceptan correcciones) puedo decir que la Sub 17 peruana jugó casi más de 30 partidos en estos ocho meses y solo perdió cinco.
En el imaginario popular de los peruanos tenemos amnesia colectiva en las elecciones presidenciales y un delirio memorioso cuando se trata de algún episodio futbolero. Como si esa facilidad para olvidar solo fuera un instinto de selección donde se deshecha lo que duele. En el colmo de lo estrafalario, muchos hoy hacen paralelos con el sismo del 70 y otros le cambiaron los apellidos a la letra del insufrible “Perú Campeón”.
Aceptemos, para empezar a liberarnos del pasado, que en el Perú la victoria más celebrada de todos los tiempos fue un empate (la Bombonera del 69, 2-2 con Argentina). Fue bonito mientras duró, fueron años de prestigio y resultados quizá inmejorables. Pero a los jóvenes no los toquen, no los fotografíen con esos “monstruos del ayer”. ¿Es estimulante hacerlo? Puede ser, pero me animo a cuestionarlo por la sencilla razón de que una cosa es la añoranza de los abuelos de la nada y otra es “haberla vivido”. Prefiero aquello transmitido en vivo y en directo, no quiero que me lo cuenten.
Comparar hace daño en todas las facetas, puede incluso enloquecer a cualquiera en medio de tanta confusión y falta de individualidad. Le pasó a Salvador Dalí que soportó la muerte de su hermano mayor (lo atacó una meningitis a los siete años). Y digo soportó porque camino a la escuela, Dalí se encontraba con un cementerio donde estaba la tumba de su hermano (decía Salvador Dalí, se llamaba igual que el pintor).
Siento que las comparaciones nunca son saludables. Pueden ser festivas y pintorescas pero ponen un techo a veces muy bajo y atormentan cuando son insistentes. Dejen tranquilos a Manco, Duarte, Hermoza y Bazalar. Dejen que sigan escribiendo ese libro con el estilo peculiar que todos les agradecemos y no provoquen que, como Dalí, se encuentren con viejas tumbas en el camino.
Para estos menores de 18 su mejor hormona de crecimiento será que una voz amiga les diga que se parecen sólo a una persona: a ellos mismos.


¿Qué es honestidad brutal?




Honestidad brutal es un disco doble con la mejor canción de rock en español de todos los tiempos: "Paloma" de Andrés Calamaro. Honestidad brutal es el nombre de mi blog sobre mentiras verdaderas y el título de más de cinco textos que nunca publiqué. Honestidad brutal es cuando en la película "Closer", Julia Roberts le dice a Clive Owen “a qué sabe” el semen de Jude Law. O cuando, en la misma "Closer", Natalie Portman le dice también a Owen “mentir es la cosa más divertida que puede hacer una chica sin quitarse la ropa”. Honestidad brutal es un primer plano a la Portman, es un primerísimo primer plano a Uma Thurman.
Honestidad brutal es Joaquín Sabina cuando, en entrevista televisiva, sugiere que si a él le pusieran cuernos preferiría que le mintieran. También fue honesto, y brutal, Jorge Luis Borges al decir que había “cometido el peor pecado: no ser feliz”. Honestidad brutal es la poesía de Luis Hernández, el discurso de Kurt Cobain, la voz de Tom Yorke. Honestidad brutal es toda la letra de “Al lado del camino” de Fito Páez.
Honestidad brutal es citar a Billy Cristal, en “Cuando Harry conoció a Sally”, y su nunca tan real teoría de que en la amistad hombre-mujer siempre habrá una alta dosis de sexualidad. Fue honesto, y bruto, Diego Armando Maradona cuando dijo en su despedida que falló y pagó (pero que la pelota no se mancha). Honestidad brutal es el onanista Daniel F en "Memorias" y Charly García cuando te dice “tómalo con calma, la cosa es así…”.
Honestidad brutal es también “Cuando te conocí”, “La parte de adelante” y “Te quiero igual” de Calamaro (quien una vez le respondió a Susana Giménez “sigo cantando porque la gente merece saber toda la verdad”).
Honestidad brutal es confesar que nada me conmueve más que escuchar “The Blower’s Daughter”, de Damien Rice, la canción principal de “Closer”. Pero también es honesto, y algo bruto, reconocer que Paloma de Andrés es mucho mejor.
Es honesto y brutal decir que si no tenía blog era porque no sabía cómo hacerlo y que mis amigos Fernando Lozano y Patrick Espejo me enseñaron soportando mi estado de hombre cavernícola que recién descubre el fuego.
Honestidad brutal es decir que quiero tener muchos comentarios para responderlos todos. Pero más honesto es reconocer que el primero de ellos lo borré porque soy muy picón.
Honestidad brutal es quitar el moderador de comentarios (para no volverlo a hacer).

Paloma de Andrés Calamaro

La duda arácnida


Enredado y sin otra salida más que entregarme a la telaraña, presento en sociedad este blog con título calamaresco para no perder las buenas costumbres. Honestidad Brutal quiere ser el lado más real en una dimensión desconocida. Quiere ser la verdad de las mentiras para nosotros, los peruanos que nos engañamos tanto. Honestidad Brutal, a veces y en feriados, también será la película de mi vida (y la tuya), el texto que te debía (y me debía) hace tantos meses, el relato que no quería salir de Mis documentos. Mis gustos y disgustos. Sin filtros ni puntos suspensivos.
Las arañas descansan, tejen, contemplan, miden, se preparan. Así se comienza, alistando la trampa casi invisible para que nadie se vaya ni se duerma.
Peter ya aprendió a soltar el hilo conductor en la blogósfera. Ahora solo le falta un poquito de veneno.

P.