
Mentira verdadera: "La comisión de justicia de la FPF ratificará el castigo"
Último minuto: La comisión mundialista Sudáfrica 2010 suspendió indefinidamente a los siguientes jugadores: Claudio Pizarro, Santiago Acasiete, Jefferson Farfán y Andrés Mendoza. Contra todo pronóstico se hizo justicia, las pruebas (videos) eran irreprochables.
Les alcanzo el informe oficial en primicia:
Comunicado de Prensa N° 124-JP-2007
Comportamiento de la selección nacional durante concentración en el Hotel Golf Los Incas
En relación al comportamiento de los integrantes de la selección nacional de fútbol durante su concentración en las instalaciones del Hotel El Golf Los Incas entre los días 15 y 20 de Noviembre pasado, la Comisión Sudáfrica 2010 cumple con poner en conocimiento de la prensa nacional y de la opinión pública en general lo siguiente:
1. Como consecuencia de las denuncias formuladas en el programa televisivo “El Francotirador” edición correspondiente al día 02 de Diciembre, en la que se involucra a integrantes de la Selección Nacional de Fútbol, la Comisión Sudáfrica 2010, en sesión realizada el día 02 de Diciembre acordó iniciar de inmediato las investigaciones correspondientes a fin de determinar la veracidad de los hechos y los responsables del comportamiento indebido del que daba cuenta el programa en referencia, acordó asimismo declararse en sesión permanente hasta el día 07 de Diciembre fecha en la que se estimaba estar en condiciones de establecer las conclusiones pertinentes.
2. Las informaciones por procesar para llegar a determinar los presuntos infractores, derivaba en gran parte de las que podrían obtenerse de parte de los trabajadores y funcionarios del Hotel El Golf Los Incas, en menor proporción de las noticias difundidas por los medios de comunicación, y en forma muy escasa de eventuales informantes.
3. El Hotel El Golf Los Incas nos ha proporcionado variada y valiosa información, aunque lamentablemente se ha negado a hacerlo oficialmente y por escrito. Asimismo nos han hecho conocer que disponen de información adicional que no nos han proporcionado. En ambos casos tanto para oficializar la que hemos recibido como para comunicarnos la que aún mantienen en su poder, manifiestan que requieren de la orden judicial correspondiente.
4. El análisis de la información disponible ha permitido determinar que existen indicaciones y dudas razonables respecto a la in conducta en diferentes niveles de gravedad y por lo tanto de responsabilidad y culpabilidad de los siguientes jugadores:
- Santiago Acasiete Ariadela
- Andrés Mendoza Acevedo
- Jefferson Farfán Guadalupe
- Claudio Pizarro Bossio
5. Aunque el tiempo y los medios disponibles han resultado escasos para determinar con absoluta precisión y en toda su extensión la identidad de los infractores así como la gravedad de sus faltas resulta obvio que la Comisión no puede abstenerse de pronunciarse sobre un tema de pública notoriedad y que aún, sin disponerse de pruebas de mayor contundencia permite deducir una actitud incorrecta de determinados miembros de la Selección Nacional.
6. Por otra parte el Estatuto de la Federación Peruana de Fútbol, organismo en el que desempeña sus funciones la Comisión, establece claramente que corresponde a la Comisión de Justicia de dicha Federación “juzgar en 1ra. y 2da. instancia las infracciones que comenta los deportistas seleccionados.......” norma que es de obligatorio cumplimiento por todos los organismos que integran el sistema futbolístico nacional, por lo que resulta evidente su necesaria e ineludible participación en el caso que motiva el presente Comunicado.
7. Teniendo en cuenta las consideraciones anotadas en los párrafos precedentes la Comisión Sudáfrica 2010 en sesión realizada el día de hoy acordó por unanimidad lo siguiente:
a. Suspender en forma indefinida la participación en la Selección Nacional a los jugadores: Santiago Acasiete Ariadela, Andrés Mendoza Acevedo, Jefferson Farfán Guadalupe y Claudio Pizarro Bossio; hasta que se pronuncie sobre el particular la Comisión de Justicia de la Federación Peruana de Fútbol.
b. Denunciar el caso ante la Comisión de Justicia de la FPF remitiéndosele todo lo actuado a efectos de que emita el fallo respectivo.
c. Continuar en búsqueda de las informaciones que puedan resultar necesarias para dilucidar la situación planteada, remitiendo las mismas al ser obtenidas, a la Comisión de Justicia de la FPF.
d. Solicitar a la FPF efectuar el procedimiento judicial respectivo para factibilizar la orden que exige el Hotel El Golf Los Incas para oficializar y completar las informaciones de que dispone.
e. Adoptar las medidas administrativas y técnicas que permitan evitar que en lo sucesivo se presenten en el seno de la selección nacional de fútbol casos similares, la Administración deberá dar cuenta de dichas medidas en próxima sesión.
f. Dar cuenta a la Federación Peruana de Fútbol del texto del presente Comunicado Oficial.
Invocamos a las autoridades, organismos del sistema futbolístico nacional, aficionados y público en general apoyarnos en el esfuerzo en que estamos empeñados para poder apartar de nuestra Selección Nacional a quienes que con su conducta la desprestigian y atentan contra el logro de sus nobles objetivos.
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Mentira verdadera: "Pizarro no está implicado en la juerga" (Juvenal Silva, dixit)
Ya están sentados los acusados. Pero a uno parece que lo salvarán a última y hora. Contra todo pronóstico. Santiago Acasiete y Andrés Mendoza mañana serán sancionados de por vida. No serán convocados más a una selección peruana. Mientras que Claudio Pizarro aún es un misterio. Parece que lo limpian debido a que el 'Bombardero del Chelsea' prestó dinero a la FPF para pagar los premios en la Copa América. Se habría salvado gracias a un tema monetario. Aunque todo es una información sin confirmar, pero está más allá de lo evidente.
El miércoles por la mañana, los miembros de la comisión mundialista Sudáfrica 2010 se reunieron para seguir revisando fotos, videos y otros indicios que probaron un penoso episodio: integrantes de la selección peruana de fútbol alquilaron cuartos en el Hotel El Golf Los Incas y dejó ingresar a amigos y mujeres para organizar una suerte de fiesta la noche del domingo 18 de noviembre, después que Perú empatara por 1-1 con Brasil.
Primero fue Lánder Alemán y después José Malqui, ambos miembros de la comisión mundialista, quienes confirmaron a la prensa este acto de indisciplina, que ya ingresó a las páginas más negras del fútbol peruano. Mañana, en conferencia de prensa que se realizará en la Videna de San Luis, estos directivos con Juvenal Silva a la cabeza entregarán un comunicado oficial en el cual detallarán los nombres de los indisciplinados, quienes serían excluidos para siempre de la selección peruana de fútbol.
¿Quiénes serían los implicados y qué sanciones se les aplicaría? Según una fuente cercana a la comisión mundialista, inicialmente serían tres los jugadores que recibirían un castigo ejemplar al ser comprobado su acto de indisciplina en la concentración peruana. Al comienzo los sospechosos comunes eran Claudio Pizarro, Santiago Acasiete y Andrés Mendoza.
"Hemos terminado la reunión y ahora sí podemos aseverar que ingresaron mujeres al hotel, que se hospedaron y que estuvieron con los jugadores de la selección peruana. Se han encontrado evidencias de que hubo botellas de cerveza en las habitaciones de los seleccionados", dijo Aleman al salir ayer de la Videna de San Luis.
"Dos de los seleccionados alquilaron cuartos en el piso 15 del hotel y llevaron mujeres y licor. Un tercero aparece en los videos hablando con dos mujeres en uno de los pasadizos del hotel, por eso también sería incriminado ", dijo la fuente y aseguró que la comisión evalúa la posibilidad de propalar los videos que sirvieron como pruebas para evitar algún problema con la Agremiación de Futbolistas, al ser difundido el castigo.
Cero seguridad
Anoche, después de una segunda reunión, Juvenal Silva, presidente de la comisión Sudáfrica 2010, reiteró que han reunido indicios de que hubo indisciplina en el plantel. No quiso dar nombres porque las investigaciones se cerrarán hoy y se espera, incluso, que otros jugadores (aparte de estos tres) sean también incluidos en la lista de sancionados.
"Cada uno tiene que hacer su autocrítica, sin duda sabemos que hay responsabilidades antes de un partido. Todo tiene su momento y siempre lo he dicho: 'en este nivel cada uno es responsable de sus actos'. Sentiría una enorme decepción si todo esto que se circula por los medios termina siendo verdad", dijo Solano a elcomercio.com.pe. Ñol, al acumular su segunda amarilla ante Brasil y quedar fuera del encuentro con Ecuador, salió de la concentración en El Golf Los Incas.
Para Lánder Aleman, Chemo del Solar no tendría responsabilidad en este hecho por encontrarse fuera de la concentración debido a que tenía que viajar al Cusco. Este penoso episodio terminará de esclarecerse mañana. Pero ya figura como el más escandaloso acto de indisciplina en el fútbol peruano de todos los tiempos.
Los videos de Jaime Bayly destapando este escándalo
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"Si se comprueba que hubo indisciplina, yo nos los convoco nunca más" (dixit Chemo del Solar, en Quito, antes del 5-1)
Cofirmado señores: cinco o seis jugadores de la selección peruana llevaron mujeres a los cuartos del hotel El Golf Los Inkas. Claudio Pizarro, Santiago Acasiete y Andrés Mendoza serían los principales implicados. Los otros tres serían Miguel Mostto, Paolo Guerrero y Jefferson Farfán Mañana la Comisión Sudáfrica 2010 mostrará las pruebas y anunciará las sanciones. Seguiremos informando.
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Mentira verdadera: "El caso Guerrero está cerrado"
Juvenal Silva, presidente de la Comisión Mundialista Sudáfrica 2010, dijo anoche que las investigaciones continuarán y que en cinco días tomarán una decisión final sobre la supuesta juerga de los jugadores en el Hotel Golf Los Inkas. En sus declaraciones llaman poderosamente la atención tres contradicciones.
Primero, Silva dice que solo investigarán lo que ocurrió dentro del hote la noche del domingo, que el caso Paolo Guerrero ya está cerrado. Jaime Bayly hizo dos denuncias ¿por qué solo lo escuchan en uno de los casos? Incluso, El Francotirador ha sumado al caso Guerrero un nuevo protagonista: Gianfranco Revelli, el amigo íntimo de Claudio Pizarro que es conocido como "Pizarrón" en la Videna.
Segundo, se informó que el encargado de la investigación es el Comandante Fernando Obregón, jefe de la seguridad de la selección. Si lo que se cuestiona aquí es un mal manejo de la seguridad, ¿Obregón no es juez y parte a la vez? ¿no sería él uno de los sancionados si se descubre que sí hubo juerga?
Y para cerrar esta lista, Juvenal Silva aseguró que pase lo que pase Chemo del Solar seguirá en la selección porque no es responsable del comportamiento de terceras personas. ¿No es parte de su responsabilidad como entrenador el velar por la disciplina de sus dirigidos? Que la investigación continúe, pero en la comisión tienen que ser consecuentes y reabrir el caso Guerrero. Y si se comprueba que hubo mujeres y alcohol en la concentración, Del Solar debería ser uno de los primeros en poner su cargo a disposición.
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Mentira verdadera: "Ningún jugador salió de la concentración"
Sostiene Bayly que la noche del domingo 18, después del partido entre Perú y Brasil por las eliminatorias mundialistas para Sudáfrica 2010, los jugadores de la selección peruana organizaron una fiesta en el Hotel El Golf Los Inkas de Monterrico. Parece que Bayly, asiduo a los hoteles más exclusivos de Lima, quiso coincidir con el equipo y esa noche del domingo 18 llegó muy tarde tras la emisión de su programa televisivo El Francotirador. El clima en Lima se había encendido con un empate al mejor equipo del mundo, porque en el Perú sí se celebran los empates, Bombonera del 69 para empezar y los jugadores de la selección, pensaron que tenían derecho al desborde a pesar de que estaban a cuarenta y ocho horas de un viaje decisivo a Quito, ciudad a casi tres mil metros de altitud. Tenían que descansar, Bayly también. Y por eso regresó a su hotel. Por eso eran casi las dos de la mañana del lunes 20 y pudo ser testigo del ingreso de mujeres dispuestas a acompañar y tomarse unos tragos con los futbolistas. Bayly, que sabe mucho de fiestas, lo sostiene porque dice que estuvo hospedado allí. ¿Por qué recién lo denuncia? Eso es algo que Bayly no ha respondido. Sería porque, con la experiencia que tiene, quiso esperar que se dilate el caso un poco. Que peleen un poco más, Guerrero y la conductora de televisión Magaly Medina, Magaly Medina y el resto. Sería porque un tema cerrado se vuelve a abrir y eso da más ráting. Pero el hecho es que Bayly los vio, y vio algo más, sostiene.
Sostiene Bayly, también, que la madrugada del sábado 17, Paolo Guerrero se escapó de la concentración de la selección peruana cuando el permiso que Chemo del Solar había dado de cinco a ocho, ya había vencido. Parece que unos trabajadores u otros huéspedes del hotel, le han contado a Bayly que Guerrero salió acompañado de Gianfranco Revelli, mejor amigo de Claudio Pizarro, conocido como ‘Pizarrón’ por los kilos demás que tiene. Sostiene, además, que en esa salida de madrugada, a pocas horas del encuentro con Brasil, Guerrero, efectivamente, salió con su amiga Fiorella Chirichigno hacia el local de Fridays, en el Óvalo Gutiérrez de San Isidro. La hora de regreso, según Magaly Medina, fue las dos de la mañana. El hombre que tomó la foto, sostiene Bayly, fue Carlos Guerrero, quien no es primo de Paolo pero que es el mismo que desubicó totalmente a Gisela Valcárcel cuando esta iba a correr una maratón benéfica. Sostiene Bayly, que Chemo del Solar mintió más de una vez. Cuando dijo que no había dado permiso a nadie, que nadie había salido, que todo estaba bien. ¿Por qué mintieron tanto? Sería porque Chemo del Solar quiso evitar una evidencia para tachar su hasta ayer intachable capacidad para manejar los grupos. Sería porque desconvocando a Guerrero y a los muchachos de la juerga en el hotel el cisma interno en la selección sería inmanejable. Pero el hecho es de que hay un testigo y los testimonios son una prueba. Quizá, la que faltaba, sostiene Bayly.
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(Como algunos de ustedes deben saber, estuve la semana pasada por Quito, viviendo el humillante 5-1 de Ecuador a Perú. Sobre mi estadía en la mitad del mundo alisto más de un post. De momento, y a pedido de unos amigos, reproduzco mi comentario del partido publicado en Deporte Total de El Comercio)
Perú perdió por 5-1 con Ecuador, que hace ocho partidos no podía ganar un encuentro oficial. Hace treinta años no podemos superar a la selección ecuatoriana en eliminatorias mundialistas
Me ruborizo al solo imaginarme esa concentración peruana una hora antes de partir a Quito. Quiero recrear esa escena, mirar a los jugadores exigiendo ocho mil dólares, cada uno, por empatarle a Brasil en Lima. Los premios para ellos eran lo primero, eran lo urgente. En la capital ecuatoriana los esperaban para las nueve de la noche y llegaron a las diez y veinte. Demoraron porque no se ponían de acuerdo, porque unos cuantos miles dólares desestabilizaron por completo a un equipo que nunca salió a la cancha del estadio Olímpico Atahualpa de Quito.
Cinco goles nunca serán una coincidencia, tienen una explicación. Al margen de que Chemo del Solar diga que no entiende por qué sus muchachos nunca se conectaron con el partido. Hay razones. Un plantel desconcentrado por pelear por sus cuentas de ahorros antes de comprometerse con un proceso y la confirmación de que el Perú solo tiene cinco o seis jugadores con nivel para jugar una eliminatoria. De esos, ayer no jugaron cuatro (Solano, Vargas, Guerrero y Rodríguez).
El resto solo son jugadores de nivel modesto que convirtieron a Walter Ayoví en Kaká y a Edison Méndez en Ronaldinho. Nunca los pararon, por izquierda Gómez y Solís abrieron las puertas y se mostraron más nerviosos que un postulante en examen admisión de la UNI. En su sector nadie quiso cobrar peaje. Gratis y con la garantía de llegar rápido a la meta.
En la mitad del mundo, el estadio no se llenó porque once goles en contra en solo tres partidos y ocho partidos oficiales consecutivos con derrota aniquilaron la fe de un país que ayer fue bendecido con la llegada de un equipo que, da la impresión, de no quererse.
MERECEN UN QUINTO
El primer gol, ese tiro libre atinado de Walter Ayoví, podría ser interpretado como un arranque de talento, como un hecho fortuito. Que la selección peruana se pudo acomodar después de eso. No, era imposible. Walter Vílchez había salido a los diez minutos por una lesión en el tobillo y fue reemplazado por un Carlos Solís que no tiene la culpa de haber sido convocado. Increíble que haya sido tomado en cuenta cuando quedó claro que más zaguero que él era un poste de alumbrado o un inofensivo porfiado.
Después se consumó el desorden y la improvisación, Perú por ratos formaba una línea evidente aprovechada en el gol de Kaviedes. A diferencia del encuentro con Brasil, esta vez los laterales no cubrieron ni se acercaron en velocidad a sus rivales. Sobre todo Gómez, que en el tercero (Méndez) y cuarto de los norteños (otra vez un imparable Ayoví) fue junto a Solís mucho más que un simple presunto implicado.
El quinto solo sirvió para abrir la herida y comience la hemorragia interna. Penny, golpeado en el orgullo, dejó que un tiro-centro de Méndez ingrese pidiendo permiso. Eso era todo, solo faltaba Andrés Mendoza para anotar el gol que hace tres años no pudo hacer.
NO LLORES, CHORRI
Roberto Palacios, el buen 'Chorri", conmovió con su berrinche de niño rebelde. Saltaba, agitaba las manos, quería despertar a los mismos que esperaban ocho mil dólares por empatar en Quito y que ayer entraron al campo goleados, dispuestos a recibir los cinco goles y cumplir lo que estaba escrito. Eran las cinco y media de la tarde, y se encendieron las torres de luz del Olímpico Atahualpa. Aquella fue la mejor señal de que se venía la noche para Perú.
Chemo por minutos se quedaba mudo, estremecido por la displicencia y la falta de técnica de los que jugaron ayer. Era demasiada indignación, y algunos intercambiaron camisetas (Mendoza, Farfán, Mostto y algunos más). Fue tan pobre lo ofrecido que ahora solo nos queda agradecer que exista Bolivia. Duele decirlo, pero como se sintió en las tribunas del estadio quiteño, somos el equipo contra el cual todos quieren jugar.
En el sector de prensa del estadio Atahualpa, con los asientos mojados por una garúa a minutos del encuentro, con los periodistas ecuatorianos que pasaron de escépticos a emocionados en exceso. Con siete mil kilómetros de distancia, dos horas de vuelo, y dos días en la capital ecuatoriana solo puedo añadir que siento vergüenza. Me da vergüenza porque Ecuador estaba desahuciado, porque sus periodistas les pegaron en todos los previos.
Me da vergüenza porque cuando bajé del avión los colegas me preguntaron si Perú con sus "europeos" venía a matar a su equipo. Debí responderles que se queden tranquilos, que contra Perú, como lo hizo Colombia en el 2004, los que están muertos vuelven a vivir. Debí decirles que a los seleccionados de mi país les importa más pelear por los miles de dólares de un premio antes que defender la camiseta. Al final del partido me encontré a los mismos colegas en la salida del estadio. Volvieron a preguntarme. "Me da vergüenza", respondí.
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A pesar de que la mejor ubicación en un Mundial para las selecciones africanas fue un lugar entre los ocho mejores, es muy difícil que sus futbolistas aparezcan sentados en la cancha llorando una eliminación. Ellos jamás se sentirán derrotados porque en ese continente el verdadero reinado en el fútbol no necesita de una vuelta olímpica o de una clasificación a semifinales en un Mundial. Para ellos quien campeona en el balompié no es el que levanta la copa sino el que salva su vida
En las calles de Abidjan, la capital económica de Costa de Marfil, la gente ha creado una danza en la que los hombres y mujeres se driblean con balones imaginarios. Se llama “Didier Drogba” y su ritmo se hizo popular cuando la selección de este país
clasificó a la Copa Mundial Alemania 2006. El nombre del baile es el homenaje espontáneo a un delantero que hoy debería ser candidato al Premio Nobel de la Paz. Drogba, jugador del multimillonario Chelsea, es el capitán y goleador de un once que es casi una sucursal de la ONU. Los marfileños se reconciliaron entre ellos festejando con un balón. Locos por el fútbol acabaron con su guerra civil.
El equipo de Costa de Marfil que llegó a Alemania incluye a jugadores nacidos en las dos regiones de la nación que son vigiladas por las Naciones Unidas. Los goles de la paz los unificó tras una división de tres años. Los rebeldes en el norte y las tropas
gubernamentales en el sur. En ciudades como Guiglo y Douékoué, miles de marfileños han visto por primera vez en su vida una pantalla gigante. Su selección ya está eliminada pero ellos siguen bailando el “Didier Drogba”. Comienzan haciendo amagues con el viento y festejan goles simulados porque el fútbol les dio la tregua que tanto
necesitaban. Como diría Angel Cappa, el Mundial fue su mejor excusa para ser felices.
En África el fútbol no es un deporte que te lleva a la gloria con un campeonato. Para ellos, la habilidad al dominar el balón es un pasaporte para viajar a mejor vida. Les eleva el estatus, les regala paz ¿Recuerdas a un futbolista africano llorar por ser eliminado en un Mundial? En Francia 98 hubo dos postales del dolor irremediable en un campo de juego. Los paraguayos uno a uno que fueron levantados por José Luis Chilavert y los españoles que no aceptaban irse en primera ronda.
Los equipos del continente negro no hacen de sus derrotas mundialistas una lágrima fotografiada para la posteridad. Jamás. Quieren ganar, quieren dar vueltas olímpicas. Pero su reinado en el balompié pasa por una millonaria cuenta corriente que pueda regresarlos a sus tierras como dioses y benefactores. Juegan para comer, para estar vestidos. “Trabajo como negro para vivir como blanco”, dijo Samuel Eto’o, ese camerunés que sin estar en Alemania 2006 sigue siendo un delantero top que cuando puede retorna a su país para ayudar a los que son como él fue.
OCTAVO PASAJERO
En México 86, Marruecos fue el primer equipo africano que clasificó a los octavos de final de una Copa del Mundo. Desde aquella vez, África siempre ha tenido a
un representante en la segunda fase mundialista. Camerún en 1990, Nigeria 1994 y 1998, y Senegal en el 2002. Si Ghana no superaba a la República Checa se habría despedido antes de tiempo, como Togo y Costa de Marfil. Los ghaneses con un triunfo ante Estados Unidos podrían quedar primeros en su grupo y, así, mantener la tradición africana de no morir totalmente en la ronda inicial. Pero si eso no ocurre, tampoco
sería un drama. La mayoría de sus jugadores con contratos millonarios en los mejores clubes del mundo siente que ya ganó.
Los cuatro representantes de África negra en Alemania 2006 tienen la renta per cápita más baja de los treinta y dos participantes. En Angola tienes que sobrevivir con 800 euros al año, en Costa de Marfil con 600. En Ghana y Togo con 295. Una cifra que conmueve si en países como España la renta no baja de los quince mil euros. Menos mal que el Banco Mundial no regala los campeonatos, porque en el podio estarían Suiza (37.357 euros), Estados Unidos (31.787) y Japón (27.798).
Hasta 1958, África no tenía plaza fija en el Mundial. En España 82 subió a dos, tres en Estados Unidos 94, cuatro en Francia 98 y cinco en el 2002. Los primeros fueron los países del Magreb, esa amplia región del norte africano que es la parte más occidental del mundo árabe. Egipto estuvo en el Mundial de 1934 y Marruecos en 1970. Túnez logró la primera victoria para este continente en 1978 ante México (3-1) y
Argelia superó a Alemania en 1982 (2-1).
Zaire, con catorce goles en contra y ninguno a favor en tres partidos, es el primer país de África negra que llegó a una Copa del Mundo en 1974. Para ese tiempo ya los jóvenes africanos hicieron del fútbol una parte festiva de sus vidas hasta asimilarlo como pasatiempo convertido en esperanza. Tanta es la influencia del balompié en estos pueblos que sus lenguas han aceptado nuevos vocablos nacidos pateando un balón. Como en Gambia, donde nawetame quiere decir en la lengua wolof “realizar una actividad en época de lluvias”. Desde hace unos años nawetame significa también “jugar fútbol en época de lluvias”.
El fútbol en el África es un Dios salvador en forma de pelota. Gracia divina es que un niño de Ruanda o Burkina Faso nazca con el talento hasta conquistar Europa y llenar las arcas de su familia. Un campeonato Mundial es un valor adicional, no es una situación de urgencia si ya te hicieron el contrato o si simplemente ya te vieron. Apenas se descubre un futbolista en potencia llueven las cotizaciones y las
ofertas que, a veces, bordean con la estafa. En Francia algunos agentes cobran cantidades exageradas a familias africanas para inscribir a sus hijos en academias de fútbol en París, con un supuesto contrato bajo el brazo. Ya en Europa no hay ni academia, ni club, ni papeles de inmigración y sólo queda un adolescente abandonado en medio de las calles parisinas.
ORO NEGRO
¿Cuándo habrá un campeón mundial africano? Por contextura y velocidad se dice que el fútbol de este continente es el futuro. Que su propuesta terminará por imponerse. Según los cálculos de aquellos profetas ya deberíamos tener a un africano en semifinales mundialistas. Eso está lejos de ser una verdad. Los nigerianos y camerunenses, por citar ejemplos, son más jugadores de club. En la selección “hacen lo que pueden”. No les pidan más.
Aún parece estar lejos un éxito mayor de África en un Mundial porque su fútbol es vertiginoso cuando lo que más destaca en Alemania 2006 es la capacidad para hacer la pausa. El argentino Juan Román Riquelme es el perfil del jugador que les falta. Cuando todos corren con un guión establecido, él se detiene para pensar diferente. De eso carece el continente negro. Está lejos un campeonato, también, porque los árbitros ayudan a los de más poder. Como el paraguayo Carlos Amarilla que eliminó a Togo al no cobrarles el penal más evidente que haya sido ignorado en la historia de
los Mundiales. El beneficiado: Suiza, país de origen del presidente de la FIFA, Joseph Blatter.
¿Sin ganas de ganar? El problema de los equipos africanos también camina al lado de la indisciplina y la mentalidad. Ya siendo estrellas de equipos como el Barcelona o el Milan, les cuesta asimilar una concentración o un entrenamiento riguroso sin pagos
exorbitantes. Así lo identificó el serbio Ratomir Dujkovic, técnico de Ghana, quien en voz alta identificó la poca entrega al trabajo de sus dirigidos. Los invitó al esfuerzo para estar en su primera Copa del Mundo, el año pasado en Alemania. Le hicieron caso y ahora son la mejor propuesta de esta región que juega, antes que
cualquier cosa, por la necesidad de subsistir.
Es un inconveniente de actitud porque sí tienen capacidad para seguir en ascenso sin pensar en los millones que pueden ganar. Hubo un Camerún que se fue invicto en España 82 y que llegó hasta cuartos de final en 1990 cuando fue eliminado por Inglaterra en
uno de los cinco mejores partidos de la historia de los mundiales. O una Nigeria que goleó en 1994 a Bulgaria, equipo que fue cuarto en ese Mundial con Hristo Stoichkov, y que eliminó a España de Francia 1998. En el 2002, Senegal también regresó al campeón mundial Francia, quedaron entre los ocho mejores sólo fueron superados con un gol de oro de Turquía.
África sabe campeonar. Camerún lo hizo en los Juegos Olímpicos del 2000, Nigeria también se llevó la medalla de oro en 1996. Pero si Samuel Eto’o puede valer más de cincuenta millones de dólares y Didier Drogba cuarenta, si han campeonado en las mejores ligas del mundo, si han ganado la Champions, el Mundial sólo es uno más de sus apetitos. Y para citar a los equipos que están Alemania 2006, Michael Essien
de Ghana le costó al Chelsea 48 millones de dólares y Emmanuel Adebayor, de Togo, fue comprado por el Arsenal por doce millones de dólares. Todos ellos dieron la vuelta olímpica festejando su salida de la pobreza. Esto podría cambiar si algún día un buen
orador se llega a infiltrar a una charla técnica para decirles a los futbolistas africanos que los campeones mundiales a veces pueden tener sueldos de por vida.
Como Pelé, Maradona y Beckenbauer: millonarios para siempre.
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(Nota del blogger: Silencio en la sala, hoy (30 de octubre) Diego Armando Maradona cumple 47 años. Me parece pertinente reproducir esta crónica que publiqué en mayo del año pasado en la revista El Gráfico-Perú, cuando el Pelusa vino a Lima para jugar una pichanga y un redactor se disfrazó de fotógrafo para correr la cancha junto a él)
(Ese marciano que está detrás de los policías, casi imperceptible, soy yo)
Un periodista esperó en el aeropuerto, hizo guardia en el hotel y aceptó tomar fotos a ras de campo con la intención de no perderle la marcación a Diego Armando Maradona en Lima. ¿Llegó a hablar con él? La única manera de saberlo es leyendo esta agitada crónica de pasos incesantes
El “Rey de las Pataditas” acaba de sentarse en la banca de suplentes del Estadio Nacional de Lima. Está solo, viste una camiseta que combina los colores de la selección peruana con la argentina. Un viejo amigo lo saluda y le pregunta por qué se echa crema en el tobillo. “Me golpeé el otro día, pero tenía que venir hoy. Es Maradona, tío”, le responde el esmirriado talento del balón que siempre es convocado para distraer al público limeño en cada entretiempo de partido importante. El “Rey de las Pataditas”, hombre anónimo que respira con cada ovación a sus piruetas, tendrá que esperar sin quejarse del dolor, como otros tantos. Acompañar a Diego Armando Maradona en un país que no sea Argentina (o Cuba) fulmina resistencias y cobra por adelantado al impaciente. Mejor es que no lo esperes. Confórmate con verlo (y date por bien servido).
Diego Armando Maradona, mientras todos lo esperan, juega y hace bromas en el camerino con quienes lo acompañarán esta noche. El “Rey de las Pataditas” tiene fe y eso es suficiente impulso para que les pida a todos los fotógrafos una imagen con el “10” argentino. “Es currículum, socio”, les dice. Y se queda sentado en el banco hasta que unos agentes de seguridad, todos calvos y con cara de haber matado a alguien, le piden que se vaya a la perrera, una suerte de tribuna alterna ubicada a unos metros de la cancha. Maradona no vino a encontrarse con nadie. Sólo quería divertirse un poco (y ganar bastante).
Cuando se anunció la llegada del mejor jugador del mundo de todos los tiempos (perdonen la certeza), los medios se cansaron en gestiones para conseguir su cuarto de hora con el “Pelusa”. Nada. A estas alturas del partido, el astro albiceleste sabe que no tendrá otro repechaje con tiempo suplementario. Quiere aprovechar el momento. Cobrar miles de dólares por entrevista es parte de la estrategia de supervivencia. Descartada cualquier exclusiva. Había que usar el overol y esperar que llegue “el día de mi suerte”.
MANOS ABIERTAS
El aeropuerto internacional de Lima se convierte en el barrio más marginal y desmedido cada vez que llega una estrella del deporte o de la música. Se hacen llamar fanáticos pero son una banda con un plan de ataque. Son ladronzuelos de poca monta que esperan el tumulto para extraer los bienes más cotizados. Y sus presas más cantadas son los periodistas, sobre todo los reporteros gráficos. Los robos son tan anunciados como la llegada de cada vuelo.
Así, con el peligro de perder lo de uno, se hizo desesperada la espera. El arribo estaba confirmado para la medianoche y ya casi daban la una. Diego Armando Maradona y el resto de argentinos habían bajado del avión pero era vital para los organizadores del evento hacerlo inalcanzable. Salió por una puerta alterna con ropas negras. Una camioneta gris de lunas polarizadas lo esperaba para llevarlo al hotel Sheraton. Correr con cuidado, correr mirando a los cuatro costados. Acercarse al personaje sin pecar de distraído. Cuando el vehículo empezó a caminar aún seguían algunos hinchas estampados en las lunas delanteras. Marcar a Maradona tienta el lado ilegal. Por eso Luis Reyna se olvidó de jugar al fútbol. Sin que éste sea su pecado mortal. Fue su necesidad.
En el hotel todo estaba listo para festejarlo. Los trabajadores en pleno lo saludaron y la gerencia dispuso que el restaurante sea cerrado en horas de la madrugada para la comitiva maradoniana. A eso de las dos y tres de la mañana, la delegación albiceleste acabó con su apetito. Después hubo un cierrapuertas. Se fueron de joda (de juerga) hasta casi las seis de la mañana. A Maradona sólo le quedaba dormir mientras algunos periodistas y paparazzis rodeaban ese piso 19 del Sheraton. Durmió tranquilo porque cerca del ascensor y las escaleras estaban esos macizos hombres de cabeza deshabitada. Los osos con chaleco que hacían la guardia, los grandotes acostumbrados a impedir.
Afuera del hotel, al día siguiente de la llegada de Diego, el pueblo se sumó. La idea es verlo y el resto sólo será anécdota. Al mediodía se detiene un bus crema, es Nito Mestre, ese flaco afinado que fue amigo y cómplice de Charly García en el inmejorable Sui Generis. El trovador no veía a Maradona desde el 2004 y quería reencuentro. Lo esperó y esperó. El “Pibe” le dio bola. Un par de horas más tarde llegó ese ingrediente estrafalario que es símbolo nacional peruano. Con una cruz dorada se acerca a la puerta un individuo con la cabellera blanca y larga, dice que se llama “El Chamán del Norte” y que quiere darle buenas vibras al astro que estaba privado en su cuarto. Dice también que a Maradona lo cuida el ángel Gabriel y que éste ha revivido, por eso ahora le irá bien, no se volverá a caer. “Soy experto en la ciencia de los ángeles”, pronuncia robando cámara. Está loco.
LOS PERIODISTAS NO SON ENANOS
Descartada la entrevista, restringido el cerco alrededor de él, la única opción para hacerle alguna pregunta se encerraba en un cuarto salido del mundo de Liliput. El techo demasiado bajo, el espacio como obstáculo letal, más inalcanzable aún el “Diez”. ¿Diego Armando Maradona está convencido de ser monumento construido sólo para adorar? ¿O el resto de mortales lo ha convertido en ese becerro de oro que se mira pero no se toca? No sólo los reporteros gráficos y camarógrafos de TV peleaban por un ángulo. También los redactores, libreta en mano y el fanatismo a punto de perderse con un grito al “Diez”, se instalaron de pie en sillas cercanas a la mesa central. No había otra.
Diego salió con un polo verde fosforescente, una prenda resaltadora que ayudaba a buscarlo en medio de tanto tumulto. Levantó la mano de “Dios”, se detuvo para algunas tomas y habló con desparpajo, como si estuviera dominándola con el hombro en un estadio italiano repleto, todos odiándolo por ser argentino, por ser ajeno. “¿Quieren que hable de Reyna? Bueno, sí me acuerdo de él, aunque ése nunca jugó a nada”, dijo Maradona refiriéndose a Luis Reyna, ese ex jugador peruano que en 1985 usó algunas tretas para no dejarlo jugar. Los organizadores miraban el reloj. No hay que exponer mucho al idolatrado porque puede bajar a tierra. “Brasil es el favorito para Alemania 2006. No nos hagamos estúpidos. Tienen a Ronaldinho, Ronaldo, Robinho, Kaká y a Emerson, aunque a veces ese se come un caño. Podrían jugar sin Dida”, bromea el ex campeón mundial rodeado de seis bellas mujeres a quienes les besó la mano de ida y vuelta.
Diego Armando Maradona versión Tour-Lima 2006, es un hombre cuarentón que podría ser el hermano mayor de ese veinteañero que levantó la Copa FIFA en México. Es como si ese obeso y desgastado varón hubiera recuperado el molde para parecerse a sí mismo. Aunque puede ser sólo eso. Es cierto que ahora el genio aprovecha mejor su imagen, cobra millones por conducir programas de televisión y que está viajando por el mundo jugando fútbol. Se está divirtiendo y la pelota no se mancha. Pero quienes más lo quieren (los que en cada papelito en la cancha dejaron un latido) se preocupan por él cuando lo ven rodeado por la noche. “Dios” aún no encuentra la fórmula para el milagro de la invulnerabilidad. La tentación está.
UNA FOTO CONMIGO
Una mirada de dos segundos en el aeropuerto, un seguimiento atolondrado en la conferencia de prensa más desorganizada que se recuerde. Para ser digno de “Dios” hay que transfigurarse. Y el redactor (que soy yo), ya un poco agotado, aceptó el chaleco azul y el teleobjetivo. Se plantó al centro de la cancha, encendió la cámara y sólo enfocó al centro del campo. Diego salía junto a sus amigos y otros desconocidos. ¿Hubo diálogo? Sólo un grito del periodista con chaleco. “Dieeeeeegooooo”, y el más grande voltea a su izquierda. Y así se tomó el primer plano al más grande, al mejor. Fue el único intercambio. Lo que se jugó después fue sólo una anécdota. No existe..
Detrás de uno de los arcos, al culminar el primer tiempo del partido de exhibición, el redactor-fotógrafo selecciona los mejores retratos para mandarlos por correo electrónico. A su lado está sentado el “Rey de las Pataditas”, quien acaba de ofrecer su talento a pesar que todavía le duele. Se está cambiando los chimpunes porque ajustan un poco. Vista de cerca, su camiseta tiene muchas inscripciones, una foto de Maradona, un número “10” en la espalda. El periodista y otros más recordaron que Diego Armando Maradona es de la gente, de los que menos tienen, de los de abajo. El “Rey de las Pataditas” mantenía su fe pero no podía driblear el miedo. ¿Y si Diego me bota?
Para que un milagro sea concedido uno debe cerrar los ojos y escuchar. La voz era enérgica pero solidaria. Un hombre caído del cielo, alto y calvo, lo invitó al campo de juego. “Apúrate, entra de una vez”. Desapareció el dolor. Maradona se había librado de los lentes y chalecos y se disponía a jugar. El “Rey de los Pataditas” lo saluda y el “Diez” lo abraza. Se toman fotos con los brazos levantados. Y el Diego sorprendido ve cómo su fanático peruano se aleja dando pataditas y dominándola con la cabeza. Dominándola como tú, Diegote. Dios se apropió del asombro para reinventarlo en medio de una lluvia de afectos.
La Mano de Dios (El Potro Rodrigo)
Para siempre (Los Ratones Paranoicos)
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Mentira verdadera: "Nuestra hinchada merecer ir a un Mundial"
El hincha peruano es como el padre distraído que Franco de Vita describe en su hit "No basta": invierte pero no abraza al ser querido. El hincha peruano paga su entrada, se pinta la cara de rojo y blanco, llega temprano, se emociona al ver las tribunas, compra su gaseosa, su pan con pollo. Se pone de pie, mira el reloj, salta, grita “Perú, Perú”. Se vuelve a emocionar, vuelve a mirar el reloj. Y se sienta. Se sienta y se calla. Es atrapado por un mutismo escalofriante, un trance psicológico que solo podía ser traducido como la expresión más natural de los miedos: el silencio (la palabra negada por los nervios).
Se confirmó que el partido ante Brasil por la tercera fecha de las eliminatorias mundialistas será el domingo 18 de noviembre a las cuatro de la tarde en el estadio Monumental de Ate. Hasta esta fecha tenemos una lista de asignaturas pendientes para dar un buen examen y aunque sea pasar raspando. Una de las primeras (y quizá la más urgente) no es recuperar a Paolo Guerrero ni esperar que Diosito nos mande un lateral derecho o un seis. Lo urgente es aprender a jugar (de verdad) como locales y dejar de lado ese aliento bobalicón tan típico de nosotros, los peruanos que tan poco nos queremos.
Llenemos el estadio ante Brasil, pero que ese Monumental, que ese gigante adormecido, se convierta en un horno insufrible donde todo los visitantes sientan que están condenados a perder (aunque eso al final no pase).
¿Cómo ser un verdadero hincha caliente que meta presión? Aquí unos consejos que debe apuntar antes de comprar su boleto.
1. Prohibido sentarse.
La consigna debería ser ver todos el partido de pie, así será más fácil comenzar con el salto colectivo. ¿Se imaginan cómo se vería todo el estadio con ese remezón? Si los peruanos estamos tan acostumbrados a las colas y a los micros llenos. ¿Duele tanto estar parados 90 minutos? Vamos señores, si quieren descansar quédense en sus casas mejor, esto no es tenis. Es fútbol, y el Monumental de Ate debe convertirse en nuestro febril coloso romano.
2. Aprendan los cánticos.
Otro gran problema. Los peruanos que llegan a ver a la selección solo saben hacer inofensivas olas y agitar esos globos con forma de preservativos para brontosaurio. Solo eso. En Argentina y Chile, por ejemplo, cantan himnos de guerra, que todos conocen. Nadie se calla, y el bullicio incomoda, desconcentra. La 12 claro que juega. ¿Cómo solucionarlo? Fácil, así como una bebida gaseosa se mata difundiendo su cántico de "Sudemooos laaa camisetaaaa", mejor que invierta en difundir cánticos menos sofisticados y más eficaces, fáciles de aprender. Se me ocurre este clásico: "Peruano, mi buen amigo... esta campaña volvereeemos a estar contigo.. te alentareeemos de corazón... esta es tu hinchada que te quiere ver campeón..no me importa lo que digan.... lo que digan los demás... yo te sigo a todas partes... cada vez te quiero más" (y así sucesivamente unas mil veces).
3. No pifees al tuyo
Malazo pues. Es común que cuando el Perú comienza a encontrarse con sus demonios, cuando el marcador es ingrato, cuando el gol no llega, es fácil decirle a Pizarro que se vaya a cuidar caballos y a Farfán que firme a su hija. No pues. Así no juega Perú. Si pagaste tu plata, friégate, tienes que alentar los noventa, así Brasil ya nos haya acomodado media caja de goles en el corazón.
4. Fuego lento
En los estadios más civilizados del mundo dejan que los barristas lleven objetos luminosos (bengalas no, eh) para ponerle color al ingreso del equipo. Ojalá algún día podamos ver en el Perú ese espectáculo, ese circo de la luz, que también motiva. Que enciende las ganas de ganar.
5. Papelito manda
Regla básica. Que no fastide la policía, que el papel picado no le hace daño a nadie. Urgente, cada hincha debe llevar dos kilos de papel picado (y en cada papelito un latido). Esa lluvia artificial, ese diluvio aompáñante y cómplice, puede hacer de una jornada prescindible una noche para mil relatos.
6. Lleva Klinnex
Después de alentar, de saber los cánticos, de estar parado los noventa, de llevar tu farolito, de derrochar papel, si después de todo eso Perú pierde, por fin tendrás derecho a sentarte. Siéntate y llora. Usa tu pañuelo y deja que salga ese niño frustrado. No lo contengas. Mientras más lágrimas, mejor. Bota todo y regresa a tu casa jugando a ser amnésico. Recúperate del dolor, olvida todo, y prepárate. Siempre habrá otro partido. Y tú, entiéndelo, eres importante. Vamos carajo, vamos todavía.
Compatriota, mira y aprende
Recibimiento a River Plate en 1996 (Final de Libertadores ante América de Cali)
Recibimiento a Boca Juniors en el 2007 (Final de Libertadores ante Gremio)
Al estadio de Estambul-Turquía, le dicen "El Infierno" (claro, por el calor de su gente... nuestro querido Monumental es un rincón del polo norte)
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Mentira verdadera: "Fueron unas elecciones limpias"
Al mediodía del pasado viernes sucedió lo peor. Manuel Burga, el 'doc' (sé que no le gusta nadita que le digan así) fue reelecto de una manera curiosa como presidente de la Federación Peruana de Fútbol y podría decirse que se ha depositado por cuatro años más en la "efe-pe-efe" sin hacer el más mínimo acto de contricción. Salió a comulgar y tomarse todo el vino del cáliz sin conocer la confesión (mucho menos la justa penitencia). Se metió al ollazo, orquestando, manipulando, convenciendo con favores. Y sin debate. Es decir, Burga fue una suerte de Fujimori noventero bajo el techo de la Videna. Enceguecido, mirando sin poder mirar desde el techo un reino que no es suyo hace mucho tiempo.
Aquel viernes de elecciones apuntaba los votos y no dejaba de preguntarme ¿qué hacían esos señores con guayabera eligiendo al hombre fuerte del fútbol? No me refiero a los presidentes de los clubes, sino a los presidentes de las ligas departamentales. Esos 25 sujetos estrafalarios de quienes depende esta elección al duplicar en número a los clubes profesionales de primera división. Burga ahora quiere ser un abanderado de la descentralización cuando precisamente lo más impresentable del balompié peruano es la infraestructura en las provincias del país.
En Madre de Dios, para citar un ejemplo, hay menos de cinco canchas profesionales. Y ese departamento tiene voto. Burga dice que no es su culpa, que la bendita Ley del Deporte transformó las bases de esta votación. Puede ser verdad lo que dice, pero lo que no puede negar es que se ha pasado todo el año haciendo lobby para ganarse a los votantes.
Le ofreció a Municipal y Total Clean que este año no habrá baja, le dio un lugar al Melgar en la Comisión Mundialista cuando ese cupo estaba reservado para Sporting Cristal. Viajó a todos los departamentos. Y no contento con eso, hospedó a estos impresentables electores en la Videna de San Luis. Así es, los hospedó. Los dejó bien guardaditos para que no caigan en la tentación del encuentro con el candidato opositor, el ingenuo Federico Cúneo.
Esa misma tarde desalentadora, un colega me comentó que a Burga no solo lo intentaron de convencer sus amigos y dirigentes. También su familia. Pero no hizo caso, cuando la obsesión roba neuronas, cuando la levedad del ser se inunda en el mar negro, ya nadie existe. Burga postuló sin escuchar y ahora podría quedarse sin Videna. Y nosotros sin fútbol.
¿Por qué quiere quedarse Manuel Burga? Porque si sigue como dirigente dos años más tendrá un lugar reservado en la FIFA, con sueldo vitalicio. Al igual que "su padre", Nicolás Delfino. Pero aquel es solo su Plan B. El motivo de sus más ensordecidos delirios se llama CONMEBOL. El 'doc' quiere reemplazar a Nicolás Leoz y su plan parece tomar cuerpo. Brasil y Argentina piensan en la FIFA, no en la CONMEBOL. El resto de países ha renovado sus cabezas dirigenciales en el fútbol. El único que se ha enquistado es Burga, y en su papel de directivo "viejo" saldrá a llevarse este cargo hasta que la muerte lo separe.
Se queda Manuel Burga y comienzan los problemas. Se queda Manuel Burga y huele a dictador. Sus movimientos, sus gestos, su alma, parecen haberse enlodado con la toxicidad de la política. La pelota sí se mancha.
Continuará...
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Mentira verdadera: "Horna nunca será como Yzaga"
La tarde del último domingo, cuando escuchaba las declaraciones de Luis Horna en medio de la fiesta por la clasificación al Grupo Mundial de la Copa Davis, busqué en mis archivos si, solo por asomo, nuestro mejor jugador de tenis había dicho algo tan contundente. El discurso de Lucho fue un potente smash que dejó sin respuesta a todos quienes recién pudimos conocer su verdadero campo de ambiciones.
“Prefiero ser un jugador copero antes que llegar a ser un top ten”.
Allí está Luis Horna, besando la camiseta de la selección peruana de tenis. Allí está levantado en hombros, saboreando el momento que había esperado hace más de diez años, cuando comenzó en el circuito profesional. Su frase es la visión de un idealista, que por primera vez confirma una realidad conmovedora: Luis Horna prefirió la gloria antes que lo efímero de un Grand Slam. Apostó por ser memorable, por estar en la enciclopedia que nuestros hijos leerán cuando tengan que averiguar cuál fue el año bendito en el que dos tenistas (Horna y Miranda)ubicaron al Perú entre los dieciséis mejores equipos del mundo tenístico.
Quedará registrado que un 23 de setiembre del 2007, Luis Horna le ganó al bielorruso Max Mirnyi y que el Perú clasificó por primera vez al Grupo Mundial de la Copa Davis. Bastó una tarde, tres horas y pico, para que lo lograra. Ya no importará si en los próximos cinco años Horna seguirá viajando a tropezones por el mundo buscando ganar un Grand Slam de felicidad fugaz (si al año siguiente no los vuelves a ganar son borrados del puntaje de los jugadores en el ránking ATP).
Ese instante de gloria que había buscado Horna ya está escrito, superó a todos, incluso al capitán Jaime Yzaga, el Grupo Mundial no se lo quitará nadie. Si para algunos de sus críticos, antes de esta Copa Davis, Luis Horna era una suerte de Claudio Pizarro del tenis (por lo cuestionado y por la fama de sobrado). Ahora tendrán que rectificarse y decir que Horna hoy solo puede ser comparado con Paolo Guerrero. En el extranjero con vaivenes, pero con la rojiblanca irreprochables.
Para el análisis quedará el próximo rival, si será posible ganarle, si seremos aves de paso en el Grupo Mundial, si debemos prepararnos de alguna manera especial. Mucha reflexión para tanta alegría. Yo me quedo con el libro de historia, con la foto en la enciclopedia de los hijos que aún no tengo enfocando el abrazo de Horna y el ‘Chino’ Miranda, ese jugador que por ser poco mediático no ha logrado que su evidente talento tome la palabra. De momento prefiero guardarme la lista de posibles rivales, mejor idea me parece hacer una campaña para verlos jugar frente a frente a manera de celebración.
¿Qué les parece?
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Para Renato Cisneros (el blogger mayor), con la ingenua certeza que este título le gustará
Mentira verdadera: “Claudio Pizarro debe ser suplente en la selección”
Aquella tarde de junio, cuando entrevisté a Claudio Pizarro antes de la Copa América, también quise cerrar mi curiosidad acerca de esas poses que todo el Perú (más uno) le atribuye. “¿Y si se comporta con la arrogancia de su clon del Especial del Humor?”, me preguntaba en la sala de prensa de la Videna de San Luis sin dejar de mirar las hojas en blanco de mi libreta, aquella que amenazaba con quedarse triste y vacía.
Claudio Pizarro entró al salón con el cabello mojadito y me saludó muy amigable. También se disculpó por la demora y se vaciló a muerte cuando su orondo amigo Gianfranco le dijo algo al oído. Saqué mi grabadora y comencé: "¿Por qué estás peleado con los periodistas?". A estas alturas sólo me bloqueaba ver tan tenso al entrevistado. Esa tarde de junio hablé veintisiete minutos con Claudio Pizarro y confirmé que el delantero del Chelsea no es un tipo arrogante ni mucho menos alguien que no quiere jugar por su selección. Pizarro no es mala persona pero es traicionado por una sensibilidad que se ha empeñado en ocultar.
Si Pizarro dice que no le importa lo que la gente diga de él, pues no le haga caso. Le importa y mucho más que eso: le duele. Por eso siempre deja la impresión de estar a la defensiva. Le molesta, le incomoda y le afecta, porque le piden goles hasta en pesadillas y él nació para el fútbol como “10” y fue convertido en delantero por su tamaño y fuerza. Está formado para llegar al ataque desde atrás, para acompañar y quizá sorprender con un pase letal. Anota goles pero no es un insaciable de la red. Aquellos que tanto le pegan y que tanto le exigen, se han confundido rotundamente con él.
Es fácil salir a las diez de la noche por televisión y decir que Pizarro no arriesga su integridad física o que no debe ser titular en la selección. Para mí eso es populismo, es darle gusto al público que compra la crítica a la ‘lorna’ de moda: a Pizarro, “el de los goles fallados, el que nunca está para empujarla”.
Es populismo fácil porque la mayoría en el Perú no sintoniza con Claudio Pizarro. Y para mí eso es un asunto social. En la Sub 17 el jugador más mediático era el ‘Huevito’ Ruiz a pesar de ser eterno suplente. ¿Por qué? Pues porque el dichoso ‘Huevito’ siempre recuerda que su primer sueldo fue para su padre, un vendedor de raspadillas, y porque da entrevistas dentro de su casa donde más falta que sobra. El hincha peruano ama esas historias y también tiene una facilidad para desbaratar a las antípodas del fracaso con sabor nacional: la exitosa vida de Claudio Pizarro.
El bombardeado 'Bombardero' nació de una familia muy cómoda, jugó en un buen club desde niño, jugó en todas las selecciones peruanas de menores, llegó rápidamente al club más popular, Alianza Lima, y sin haber finalizado una campaña completa hizo su conexión alemana. Así de veloz. Diez años en la Bundesliga, más de cien goles en su lista, un mejor contrato con el Chelsea, un matrimonio feliz con una chica linda, hijos fotogénicos y una afición por los caballos que ahora también se convirtió en fortuna. Pizarro tiene yeguas que ganan hasta en Inglaterra.
Es fácil decirle no y bajarle el dedo, es facilísimo decir que sólo juega para José Mourinho y no para los peruanos. Estas últimas dos semanas se fijó la delgada línea roja. Con Pizarro o sin él. Yo me uno a su defensa, a ese sentido común que abre los ojos y se encuentra con el peruano más ganador en el fútbol europeo a lo largo de toda la historia de nuestro balompié. Diez años y un promedio de casi quince goles por temporada. ¿Debe estar en la selección? Estoy convencido que sí, que debe jugar unos metros atrás de Paolo y cubrir a Jefferson cuando éste quiera amenazar por las bandas.
Tiene que estar porque se equivoca aquel que lo acusa de “no meter”. Cierro con una pastilla de memorex: Claudio Pizarro hace tres años se fracturó el cráneo en un partido con Venezuela por la Copa América (su cabeza impactó con el codo de Alejandro Cichero). Ya sé que en el segmento deportivo de las diez de la noche, alguien dirá que Pizarro arruga todito, que aquella vez no chocó (sino que lo chocaron). Tendrán 20 puntos rating, así somos aquí.
Pizarro 2-Bolivia 2
¿Y tú cruzaste la línea? ¿Estás a favor o en contra de Pizarro?
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Mentira verdadera: “Ese chico puede ser mi sucesor (Héctor Chumpitaz, dixit)”
Pienso que nada le hace más daño al fútbol peruano que esa eterna referencia a lo que fuimos y no podemos volver a ser. Me molesta que apenas vea la luz una generación de futbolistas interesante, como esta Sub 17 del buen Jota Jota, no pasen más de dos horas para que aparezca un ex mundialista a decir “ese chico me hace recordar a Roberto Challe y este otro a Perico León”. O en un arranque de autobombo enternecedor, es inevitable sintonizar a un Cubillas o Chumpitaz afirmando: “ese flaco será como yo”. Basta de lo mismo, gracias por todo señores, de corazón se los digo, pero ya es la hora, ya es la hora, es la hora (su hora) de descansar.
Ha pasado una semana desde que terminó la participación de la selección peruana en el Mundial Sub 17. Quedaron octavos, sellaron su historia nueva sin viejos referentes. Perú fue un equipo “foráneo” y por eso clasificó: no jugó como siempre juega Perú. Se defendió, se ordenó, se aplicó. Y lo más importante, aprendió a no perder. Si mi registro mental no falla (se aceptan correcciones) puedo decir que la Sub 17 peruana jugó casi más de 30 partidos en estos ocho meses y solo perdió cinco.
En el imaginario popular de los peruanos tenemos amnesia colectiva en las elecciones presidenciales y un delirio memorioso cuando se trata de algún episodio futbolero. Como si esa facilidad para olvidar solo fuera un instinto de selección donde se deshecha lo que duele. En el colmo de lo estrafalario, muchos hoy hacen paralelos con el sismo del 70 y otros le cambiaron los apellidos a la letra del insufrible “Perú Campeón”.
Aceptemos, para empezar a liberarnos del pasado, que en el Perú la victoria más celebrada de todos los tiempos fue un empate (la Bombonera del 69, 2-2 con Argentina). Fue bonito mientras duró, fueron años de prestigio y resultados quizá inmejorables. Pero a los jóvenes no los toquen, no los fotografíen con esos “monstruos del ayer”. ¿Es estimulante hacerlo? Puede ser, pero me animo a cuestionarlo por la sencilla razón de que una cosa es la añoranza de los abuelos de la nada y otra es “haberla vivido”. Prefiero aquello transmitido en vivo y en directo, no quiero que me lo cuenten.
Comparar hace daño en todas las facetas, puede incluso enloquecer a cualquiera en medio de tanta confusión y falta de individualidad. Le pasó a Salvador Dalí que soportó la muerte de su hermano mayor (lo atacó una meningitis a los siete años). Y digo soportó porque camino a la escuela, Dalí se encontraba con un cementerio donde estaba la tumba de su hermano (decía Salvador Dalí, se llamaba igual que el pintor).
Siento que las comparaciones nunca son saludables. Pueden ser festivas y pintorescas pero ponen un techo a veces muy bajo y atormentan cuando son insistentes. Dejen tranquilos a Manco, Duarte, Hermoza y Bazalar. Dejen que sigan escribiendo ese libro con el estilo peculiar que todos les agradecemos y no provoquen que, como Dalí, se encuentren con viejas tumbas en el camino.
Para estos menores de 18 su mejor hormona de crecimiento será que una voz amiga les diga que se parecen sólo a una persona: a ellos mismos.
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